domingo, 25 de agosto de 2013

Carta a la izquierda consecuente madrileña

 

Carta a la izquierda consecuente madrileña

Con el paso de los años y la experiencia acumulada, uno se va forjando la impresión de que cualquier izquierda que no reconozca y acepte como punto de partida la plurinacionalidad del Estado español está castrada, abocada al precipicio del fracaso. Cuando hablamos de nuestra tierra esto tiene especial gravedad, porque carecemos de una masa social -y de referentes políticos que la agrupen- que sea capaz de reconocer a Castilla como sujeto político, social, cultural y territorial concreto, pese a los lógicos y sanos debates sobre la cuestión nacional que quedan pendientes de resolver; la lucha es en sí misma pura contradicción.
Muy poco a poco, entre las sensibilidades de izquierda en Castilla se ha venido desarrollando esa idea básica que considera a nuestro pueblo como uno más, idea que ya no es ni debe ser nunca más patrimonio de un par de colectivos ni exclusiva de sus militantes. Aún así, todavía estamos peor que antes de la Transición; sonroja ver el material propagandístico de la socialdemocracia en los momentos previos al proceso autonomista, pues entonces hasta el PSOE tenía más claro el hecho diferencial castellano que lo que hoy lo tienen los más feroces críticos del sistema en nuestra desestimada tierra.
A la hora de preguntarnos por la desarticulación de la conciencia nacional en Castilla no se nos ocurre mayor causa que la “cuestión madrileña”. A cerca de ello es sobre lo que versa esta reflexión que queremos lanzar a la izquierda consecuente castellana, y en especial a la rica y plural izquierda madrileña.
1083 fue probablemente el año en que Madrid se incorporó al ente político castellano tras la conquista de Alfonso VI; exactamente 900 años después, en 1983 nuestros enemigos de clase inventaron de la nada la artificial autonomía -aunque hay que decir que no es menos artificial que sus inmediatas vecinas, las otras autonomías castellanas. En estos últimos 30 años han sido capaces de esconder debajo de la alfombra del olvido 900 años de nuestra historia e identidad y de normalizar completamente su proyecto, no solo entre gente políticamente poco afín a todo pensamiento crítico, sino también entre la izquierda más consciente, combativa y reflexiva. Para hacernos una idea, cada uno de estos últimos años plagados de traiciones y humillaciones al pueblo trabajador han pesado como 30 periodos de 30 años (30 x 30 = 900) a la hora de borrar los lazos entre el territorio madrileño y el resto de nuestro pueblo. Sería una curiosidad graciosa si no estuviéramos hablando del exterminio planificado del hecho nacional castellano.
Pero como el lector sagaz comprenderá, no es del Madrid medieval de lo que queremos hablar, cuestión la histórica, por cierto, que gravita en torno al principal argumento para rehusar Castilla: cuantas veces habremos oído que: “Castilla ya no existe, era un viejo reino que hoy huele a polvo; y en el caso de existir, existe más allá de las fronteras de Madrid”. Este ‘argumento’, unido al tópico de que “Madrid es una isla cosmopolita en un mar de pueblerinos” nos hiere profundamente a los castellanos no madrileños, especialmente a aquellos que somos del medio rural. Pero como decíamos, preferimos hablar de la Transición y del Régimen que surge en estos años tras la muerte de Franco, porque aún hoy –casi diríamos que ahora más que nunca- hablar de esto es hablar de nuestro presente y de nuestro futuro.
¿Por qué la izquierda consecuente, que se plantea valientemente todo lo que surge de la pactada Transición y de una Constitución que consideramos obsoleta se vuelve muda a la hora de analizar el proceso de creación de las autonomías, más concretamente sobre las castellanas? Y decimos que específicamente las castellanas porque de las antiguas entidades territoriales, las nuestras fueron las únicas que se vieron modificadas hasta dejarlas irreconocibles. ¿Son más legítimas estas autonomías que la propia jefatura y entramado del Estado? ¿Acaso un tema tan serio como el modelo territorial del Estado español, cocinado en las ollas de los partidos del régimen y sobre cuyo proceso jamás se nos consultó, no es lo suficientemente interesante para prestarle atención? ¿Se tiene miedo de abordar esta cuestión o es que no tenemos nada que decir al respecto? Se dice que quien calla otorga; nosotros decimos que ya se ha otorgado al enemigo demasiado, ya se le han hecho demasiadas concesiones, también en este ámbito de la lucha que es la liberación nacional.
Pero siguen aflorando las preguntas. ¿A quién benefició la partición de Castilla? ¿Somos incapaces de hacer una reflexión serena sobre la trascendencia que tuvo para el capitalismo y el españolismo la desarticulación de este nuestro pueblo? ¿Lo consideramos una casualidad, algo que el Régimen dejó al azar? ¿Se puede llegar a pensar que la creación de la autonomía madrileña fue una decisión bienintencionada para favorecer la calidad de vida y el acercamiento de la administración a una población heterogénea por su procedencia y en constante crecimiento?
Nuestras humildes respuestas son que Castilla fue dividida a conciencia, preventivamente si se desea, para ofrendarla al proyecto del españolismo, para sacrificarla a la idea de la unidad de destino en lo universal de España. En Castilla se favorecía así el sentimiento único, sumiso a España, centrípeto y opuesto por naturaleza a la disidencia centrífuga, en especial hacia el pueblo catalán. Había precedentes para cimentar estos ladrillos y fueron empleados con astucia; mientras, el pueblo castellano no estuvo a la altura de las circunstancias, huérfano de agentes políticos que reivindicasen la identidad progresista de Castilla. Treinta años después no podemos hacer un balance distinto; si la función de las autonomías hubiera sido mejorar la calidad de vida, acercar a la ciudadanía la administración, desarrollar y garantizar el futuro para esta tierra, etc., se podría decir que su proyecto habría fracasado, pero puesto que consideramos que su función principal fue la de ponernos todas las trabas posibles como pueblo y generar confusión sobre nuestra identidad, conviene reconocer que las autonomías cosecharon un gran éxito como narcótico.
Hoy, cuando se ha avanzado de manera sincera en la comprensión de la plurinacionalidad del Estado y se ha articulado una respuesta desde la izquierda que gira alrededor del derecho de autodeterminación de los pueblos, queda mucho por debatir y clarificar.
En primer lugar, consideramos que no se puede defender tal derecho en abstracto desde Madrid, y en conjunto, desde Castilla. La de un pueblo que no se reconoce a sí mismo es una palabra poco fiable, cuanto menos, por poco estudiada. El internacionalismo exige el reconocimiento recíproco de los pueblos, como la solidaridad de clase exige que quienes la practican tengan esa conciencia de hermandad entre trabajadores/as. Expresar la solidaridad de Madrid a Euskal Herria, como tantas veces se ha visto, equivale a expresar la solidaridad de una ciudad -o de una provincia o autonomía- hacia un pueblo al que sí se reconoce una condición que nos negamos a nosotr@s mism@s; son categorías diferentes, a las que hemos decidido plegarnos, someternos. ¿O es que a l@s castellan@s no nos hace falta patria, pese a que suspiramos por la suerte que tienen otr@s de sí tenerla?
Nos encontramos entonces ante la declarada orfandad de l@s revolucionari@s castellan@s que hablan de la liberación de los pueblos sin ser capaces de distinguir cual es el suyo. Nos preguntamos cómo cada revolucionari@ resuelve esa contradicción en su seno. Quizás es que la fórmula expuesta en la Constitución del 78 tiene más predicamento del que creíamos, y se acepta la farsa de que en el Estado hay “nacionalidades y regiones”, esto es, hay territorios específicos que juegan en diferentes divisiones y que no se exponen en igualdad de condiciones, como si unos pueblos fueran más naciones que otros, o tuvieran culturas cualitativamente superiores. Evidentemente, lo que hay detrás de estos títulos es la concesión a regañadientes de parcelas de reconocimiento a los pueblos que son capaces de comprenderse a sí mismos como tales, y las sobras –las simples regiones- nos las quedamos los que nos venimos conformando con ser el alma de España por los siglos de los siglos. Sin embargo, esta fórmula jerárquica nos parece profundamente reaccionaria e impropia de la izquierda, incluso contraria al internacionalismo.
Que el sentimiento castellanista sea menor que la conciencia nacional subjetiva que han desarrollado otros pueblos no significa que tenga que ser directamente ignorado por los movimientos revolucionarios, ni contrapuesto maniqueamente con otras prioridades. El revolucionario tiene que analizar su realidad en sus más amplias perspectivas, y comprender que, al igual que la lucha de clases existe aunque amplias capas de la clase trabajadora no tengan plena conciencia de sí mismas, los pueblos existen de manera objetiva pese a que los sujetos que en ellos viven no asuman o no quieran asumir su existencia. La voluntad de ser, la conciencia subjetiva, es lo que luego ayudará a colocar a los pueblos en el camino de su emancipación y soberanía, pero no es la conciencia ni la voluntad lo que produce o da existencia a los pueblos.
A veces hemos oído defender que Castilla no existe porque la mayoría de l@s castellan@s no tienen sentimiento nacional, dando a entender que el argumentador apoyará la existencia o no de nuestro pueblo -o de otros bajo los mismos parámetros- en función de su mayor o menor aceptación popular, y no en función de un análisis de la realidad. Eso se llama oportunismo, colocar la vela al viento que mejor sople; pero este barco tiene que ser de remos, se mueve con nuestro esfuerzo. Tenemos el derecho de exigir a la izquierda respetuosa con los pueblos que se defina de una vez, que deje de moverse en una cómoda ambigüedad que es nociva para nuestro pueblo y genera confusión sobre la existencia o inexistencia de Castilla como sujeto. Si Madrid no es Castilla, entonces Castilla no existe y la nación de los solidarios madrileños con los pueblos del mundo no es sino España; sin embargo, si Madrid es Castilla, entonces podemos empezar a debatir acerca del encaje y la convivencia de nuestro pueblo con el resto de nuestros primos peninsulares con los que tanto compartimos. Este es el enigmático silogismo que la izquierda española no consigue o no quiere resolver.
En cuanto a la cuestión de las prioridades en la lucha, que es otra de las escusas para no abrir la Caja de Pandora de la liberación nacional de los pueblos, consideramos que no hay nada más prioritario que acabar con este régimen;  defender la castellanidad de Madrid y nuestra existencia como pueblo es un excelente avance en esa dirección, que nos sitúa en nuestro lugar en igualdad con otros pueblos y cuestiona todo el proyecto de la burguesía española.
Seremos sincer@s. Que Madrid es Castilla y que Castilla es uno de los pueblos bajo jurisdicción del Estado español nos parecen cuestiones tan evidentes que casi nos cuesta explicarlas. Para lo primero creemos que sobra con leer libros de historia, con mirar un mapa de la autonomía enclavada en el corazón de ambas Castillas, con sentir la cultura tradicional de Madrid, con visitar sus pueblos y hablar con nuestros mayores. Por eso y porque ya hay muchos documentos escritos al respecto no abundaremos en esta cuestión. Somos plenamente conscientes de la especificidad de Madrid, que como toda metrópoli, tiene sus innegables peculiaridades sociales, económicas, organizativas y culturales. Igualmente, somos conscientes de las especificidades de Londres, Jerusalén, Caracas o Sevilla sin olvidar jamás que hablamos de grandes urbes enmarcadas en Inglaterra, Palestina, Venezuela y Andalucía. Es una cuestión de justicia que el pueblo castellano tome conciencia de sí mismo de una vez por todas, especialmente en los lugares donde se esconde bajo toneladas de cemento nuestra identidad y se nos apabulla con ese falso cosmopolitismo impulsado por la globalización que arrincona nuestras tradiciones, también las de lucha.
Sentimos si alguien se siente defraudad@: a juicio de algunas personas, Castilla no tiene tanto pedigrí como otros pueblos, no es tan cool ni se caracteriza por su exotismo, pero aún así es nuestro pueblo, al que desconocemos profundamente, infravaloramos, subestimamos y encuadramos entre los marcos de los más falsos tópicos imaginables. Los pueblos se construyen día a día, y nuestra miserable Castilla de hoy puede ser un faro de esperanza y dignidad en el día de mañana, como ya lo fueron otros pueblos que nada tenían de envidiables antes de la llegada de l@s dign@s.
x Jorge, militante de Yesca

miércoles, 26 de junio de 2013

[28J] Los y las jóvenes decidimos: ¡En los pueblos y en los barrios, sexualidades libres!

Extraído de http://juventudrebelde.org/index.php?mact=News,cntnt01,detail,0&cntnt01articleid=720&cntnt01returnid=56


 


El 28 de junio, día internacional de lucha LGTB, millones de personas en todo el mundo salimos a las calles en recuerdo de los disturbios ocurridos en Stonewall en 1969. Recordamos de esta manera, aquel espíritu de lucha que provocó la primera respuesta de la comunidad LGTB como sujeto político oprimido ante la persecución sistemática a la que estaba siendo sometida.
Hoy, 44 años más tarde, es mucho el camino que se ha avanzado, pero también mucho el camino que queda todavía por abrir. La homofobia y la negación de las libertades sexuales siguen siendo uno de los pilares principales para el mantenimiento del sistema patriarcal.
En Castilla, estamos viviendo una ofensiva institucional contra las libertades sexuales, por parte de un Gobierno reaccionario que pretende legislar sobre los cuerpos de las personas haciéndonos retroceder en materia de derechos y libertades. Por su parte la Iglesia católica continúa con su demagogia y acientifismo, presentando libros en los que se pretende patologizar las diferentes orientaciones sexuales.
Pero peor aún es la homofobia social, tanto la directa como la indirecta, causante principal de graves trastornos como depresión, adicción a las drogas y, en el peor de los casos suicidios. Las estadísticas hablan por sí mismas: el 81% de los gays y lesbianas de CyL desearían abandonar su comunidad por motivos de discriminación sexual. Una comunidad en la que todavía una cuarta parte de la población considera la homosexualidad una enfermedad mental. Este es un claro reflejo de un fenómeno, el del exilio sexual, que en Castilla agrava aún más el fenómeno de la despoblación de nuestras comarcas. Vivir en las zonas rurales en ocasiones se convierte en una pesadilla para los y las jóvenes con opciones sexuales no normativas.
Pero en las ciudades tampoco no es todo “de color de rosa”. Solamente la ciudad de Madrid concentraba el año pasado un 31% del total de denuncias de agresiones homófobas de todo el Estado. La visibilidad de la sexualidad está todavía reprimida institucional y socialmente también en la ciudad, relegando a la comunidad LGTB a mostrarla únicamente en las zonas delimitadas para ello (como puede ser el barrio de Chueca en Madrid) y además concentrada en locales de pago.
La comunidad LGTB debe volver a mostrar su capacidad de lucha. Hace falta recordar que fue precisamente en Madrid donde se realizó la mayor manifestación del 28 de Junio durante la Transición, convocada en 1978 por el Frente de Liberación Homosexual de Castilla (FLHC) en un momento en el que las asociaciones de homosexuales eran todavía ilegales y seguían existiendo presos y presas por delitos de “homosexualidad”. Desde entonces se vienen realizando cada año multitudinarias manifestaciones demostrando que en nuestra sociedad existe una mayoría social progresista y una comunidad LGTB realmente luchadora.
Desde Yesca creemos básico seguir fomentando una sexualidad libre y segura entre la juventud, así como seguir defendiendo una educación sexual científica y racional. La liberación sexual es una tarea que nos debe preocupar a toda la juventud, ya que está directamente entrelazada con la opresión que sufrimos como jóvenes. Por ello, asumimos el compromiso de trabajar día a día en este sentido, desde la formación y la creación de espacios de debate y libertad sexual. Nuestro objetivo está claro: construir una sociedad no patriarcal y libre. Para ello es necesario realizar un trabajo desde la base de los movimientos populares y desde la base de nuestra sociedad.
Como jóvenes, no podemos permitir que se nos niegue el derecho a las libertades sexuales en nuestra propia tierra. Luchar por la libertad sexual es también luchar en contra de la emigración juvenil en nuestras zonas rurales y a favor de la liberación completa como personas, como clase y como pueblo.
En todas las comarcas, en todos los pueblos y en todos los barrios, los y las jóvenes decidimos: ¡sexualidades libres y sanas! 
 
Yesca, la juventud castellana y revolucionaria

sábado, 15 de junio de 2013

Contra el paro juvenil ¡Joven pasa a la acción!

 Texto extraído de http://juventudrebelde.org/index.php?mact=News,cntnt01,detail,0&cntnt01articleid=712&cntnt01returnid=56


En Madrid ha tenido lugar la semana de lucha contra el paro. Con motivo de ésta, desde Yesca, queremos denunciar una vez más la situación de absoluta precariedad que nos imponen a la juventud castellana. Más de la mitad de la juventud se encuentra en situación de desempleo, y las cosas no tienen pinta de que vayan a mejorar.
Debemos tener muy claro que la situación que vive la juventud no es casual y que tiene responsables concretos. Dichos responsables son quienes sacan provecho de vivir en el sistema capitalista a costa de la explotación y precarización de la vida de la mayor parte de la población. Entre esos responsables encontramos de manera muy destacada a los banqueros y a la clase política con partidos que defienden intereses objetivamente contrapuestos a los del pueblo. Partidos como el PP con todos sus recortes, privatizaciones y políticas reaccionarias no hacen más que empeorar las condiciones de vida de la población en general y pintar un futuro muy negro para la juventud. Tampoco nos olvidamos del PSOE que con su social-liberalismo intentan mostrarse como una alternativa al PP, pero vienen a ser más de lo mismo. No podemos olvidar que las ETT llegaron a Castilla de la mano del PSOE o sus reformas laborales que supusieron recortes de derechos conquistados históricamente a base de duras luchas. No olvidamos que por mucho que hipócritamente se digan socialistas y obreros no lo son, porque su función es la de reproducir las condiciones de vida propias de un sistema capitalista. Y evidentemente tampoco debemos mirar hacia otro lado y exculpar de responsabilidad a partidos como IU que a pesar de estar a la izquierda del PSOE y tener un discurso más social, no buscan la alternativa a la situación actual en romper con este sistema y reemplazarlo por otro que haga pasar al capitalismo a la historia, sino en reformar este mismo sistema mejorando en diverso grado las condiciones de vida. Desde Yesca consideramos que a pesar de que pudieran darse esas mejoras parciales, se seguirían perpetuando las condiciones de explotación y por tanto nos mantendríamos todavía en un sistema injusto, por tanto su alternativa no es real, no es válida. Y es que si hay algo que los que apostamos por la vía revolucionaria debemos tener claro es que no podemos conformarnos con las migajas del capitalismo.
La juventud debemos implicarnos y aportar nuestro granito de arena para superar la situación que nos hacen vivir. No podemos conformarnos con elegir entre paro o un trabajo en absoluta precariedad. Debemos hacernos oir. Tenemos que luchar por nuestros derechos y poder desempeñar un trabajo digno en condiciones de justicia.


Contra el paro juvenil ¡Joven pasa a la acción!

Yesca, la juventud castellana y revolucionaria



Fotografías de la asamblea de Yesca Tetuán:



miércoles, 15 de mayo de 2013

Madrid es Castilla 2013

Comunicado de la campaña Madrid es Castilla de 2013 y fotografías realizadas en la A1 entrada a Madrid  por parte de la Asamblea de Yesca de Tetuán.






 
PESE AL CAPITALISMO ESPAÑOL, MADRID ES CASTILLA

Un año más desde las asambleas de Yesca en Madrid se está llevando a cabo la campaña de concienciación y reivindicación Madrid es Castilla. Mucho se ha hablado y muchos textos hemos publicado sobre el tema en los últimos años, haciendo análisis y demostrando como la castellanidad del pueblo madrileño en estas tres décadas ha sido sistemáticamente robada, ocultada y aniquilada por parte del capitalismo español y por la creciente oligarquía madrileña que vio como el 25 de Febrero de 1983 sus anhelos chirniguiteros se hacían realidad, creando una Comunidad Autónoma que sirviese de conejillo de indias y de búnquer político para las políticas neoliberales que hemos venido sufriendo por parte del PSOE y sobre todo el PP en estos 30 años de falsa autonomía.

Vivimos en una mal llamada Comunidad Autónoma, dependiente en realidad de la voluntad de la burguesía madrileña y española, así como de la troika franco-alemana, cuyas políticas se cristalizan en recortes salvajes de los servicios públicos y en empobrecimiento cultural y económico de la propia población madrileña. Tratando de alienarnos con todos sus medios, la parafernalia simbólica de la CAM se nos impone a través de televisiones públicas y privadas, prensa escrita y digital, edificios públicos, etc. representada por la bandera de la Comunidad Autónoma, -a pesar de todo carmesí de Castilla, ya que la vergüenza debió hacer mella en sus conciencias- la cual está omnipresente en todo aquello que pertenezca a la provincia, anulando toda referencia a la castellanidad de los pueblos de Madrid. Se trata de hacer publicidad de una “madrileñidad” que por más que intenten no tiene cabida para muchas y muchos de las que formamos parte esta provincia madrileña. Si hay una palabra que resuma estos 30 años de autonomía irreal en Madrid es Imposición: Imposición a través de la identificación de madrileñismo con españolismo, de una identidad inexistente y que no es la propia de Madrid.  Imposición de unas políticas económicas neoliberales que han utilizado a Madrid como el laboratorio de políticas que luego se han llevado a cabo en el resto del Estado Español. Imposición de una cultura de ladrillazo, casposa y reaccionaria, destinando fondos para la protección de eventos como los toros y sevillanas, mientras se ahogan y silencian todas las expresiones culturales populares donde lo castellano de Madrid sale a relucir. Imposición de un marco jurídico-administrativo ajeno al sentir mayoritario de la población. Es necesario recordar que el Estatuto de Autonomía y la propia conversión de Madrid en autonomía, tuvo que ser autorizada por el Congreso de una forma especial, ya que no estaba previsto que así fuese, y que jamás ha sido sometida a referéndum por el pueblo madrileño, ni por los propios ayuntamientos; fue la casta política la que con apoyo de la Cámara de Comercio montó su parque empresarial; fueron ellos y nadie más quienes votaron y sancionaron la autonomía para Madrid.

Por todo esto hoy 15 de Mayo, día de San Isidro, y aprovechando que la burguesía madrileña trata de imponernos en este día esa “madrileñidad” inexistente, que busca presentar como algo aislado de lo castellano toda esta celebración de origen popular y campesino en la que el pueblo de Madrid y muchos pueblos castellanos celebran sus fiestas, desde las asambleas de Yesca en Madrid hemos decidido llenar las calles de reivindicación popular, reivindicando que Madrid es Castilla, para que la gente que hoy disfruta de sus fiestas pueda también ver la realidad en la que vive y que frente a las imposiciones del capitalismo español, nuestro pueblo, nuestra provincia seguirán siendo Castellanas.

Hoy como ayer, y ya son 30 los años de imposición y olvido que no han conseguido doblegar el sentimiento castellano de Madrid y nuestra propia cultura, seguiremos reivindicando que pese a los intereses del capitalismo español, ¡MADRID ES CASTILLA!

Asambleas de Yesca en Madrid

martes, 7 de mayo de 2013

Consulta a la población sobre la Sanidad pública

Del 5 al 10 de Mayo se está realizando una consulta a la población para posicionarse acerca de la Sanidad pública en la Comunidad de Madrid. En concreto se plantea la siguiente pregunta: ¿Está usted a favor de una sanidad de gestión pública, de calidad y universal, y en contra de su privatización y de las leyes que lo permiten?
En el distrito de Tetuán se van a instalar mesas para poder votar en los siguientes lugares.




- Calle Bravo Murillo, 327. Madrid 28020
- Calle de Bravo Murillo, 231. Madrid 28020
- Calle Franco Rodríguez, 79. 28039 Madrid
- Glorieta de Cuatro Caminos, 4. Madrid 28003
- C.S. José Marvá C/ Bravo Murillo, 317 Madrid
- C.S. La Ventilla Avda. Asturias, 61-63 Madrid
- C.S. Villaamil C/ Villaamil, 19 Madrid
- Centro de Especialidades Bravo Murillo José Marvá C/ Bravo Murillo, 317 Madrid
- Hospital Central de la Cruz Roja San José y Santa Adela Avda. Reina Victoria, 22-26 Madrid
(Asociado a H.La Paz) Pza. del Canal de Isabel II (Pza. de las Palomas)
- Rastro en Avda de Asturias esq. C/ Magnolias

¡Sanidad 100% pública! ¡Lucha por tus derechos!


domingo, 5 de mayo de 2013

1º de Mayo: construyamos la respuesta juvenil

Comunicado de Yesca por el 1º de Mayo y fotos de las acciones realizadas por su asamblea de Tetuán en el barrio.

 
1º de Mayo: construyamos la respuesta juvenil

Han pasado 124 años desde que la II Internacional Socialista apostase por establecer el 1º de Mayo como jornada internacional de la lucha obrera, en recuerdo a los mártires de Chicago y su lucha por conseguir la jornada laboral de 8 horas. Más de un siglo después de aquella fecha, los trabajadores y trabajadoras de todos los países del mundo seguimos saliendo a la calle este día para reafirmarnos como clase y continuar en la lucha por construir una sociedad a la medida de quienes representamos la fuerza de trabajo.

Es necesario hoy más que nunca, que recordemos el verdadero origen de esta jornada, pues nos hace recordar nuestra historia como clase y el papel que como tal jugamos en la historia. Esta fecha debe servir por tanto, de homenaje a todas las personas trabajadoras que han invertido horas de esfuerzo militante y muchas veces sus vidas, en la lucha por una sociedad sin clases ni desigualdad. Y a la vez, debe servir para continuar construyendo conciencia de clase, aprender a reconocernos como tal, y de esta manera golpear al sistema capitalista.

La actual situación de crisis capitalista se está cebando con especial énfasis sobre la juventud trabajadora castellana. A día de hoy, afrontamos la mayor tasa de desempleo de la Unión Europea con 1.340.500 parad@s en Castilla y 6.202.700 en todo el Estado español, y más de un 50% de paro juvenil.  Este fenómeno, está repercutiendo en un problema por desgracia muy conocido ya en Castilla: el de la emigración, que también tuvieron que sufrir nuestros padres y madres. Es evidente que este fenómeno no va a hacer más que acentuarse si no somos capaces de ponerle freno. El Estado español es una estructura al servicio del capital, de los banqueros y la deuda, de los grandes empresarios y especuladores, de los políticos corruptos y narcotraficantes, capitaneados por una monarquía decrépita y heredera del franquismo, la cual no se escapa tampoco de los escándalos relacionados con la corrupción. Desde Yesca entendemos que esta estructura al servicio del capitalismo internacional es la principal culpable del abandono de nuestra tierra y la progresiva destrucción de nuestro tejido productivo agrícola e industrial.

Por otro lado, en el ámbito educativo, vemos como continúa el camino de la mercantilización y privatización de la educación que ya inició el PSOE con las diferentes reformas educativas, destacando la aplicación del Plan Bolonia y continuado ahora por el Partido Popular con la aplicación de la Estrategia Universidad 2015. El aumento de las tasas de las matrículas y el cierre de las escuelas en el mundo rural son claros ejemplos de cómo se niega el acceso a una educación digna a los hijos e hijas de familias trabajadoras.

Toda esta situación de crisis, está afectando claramente a la estructura del propio Estado español, que en estos momentos se tambalea y necesita tratar de llevar a cabo un nuevo intento de maquillaje; una segunda “Transición” en la que aparentemente cambie todo para que nada sustancial cambie. Nos parece especialmente importante desenmascarar  los intentos que llevarán a cabo los falsos abanderados de la izquierda que le hacen el juego al sistema capitalista español; los mismos que nos vendieron una y otra vez durante las últimas décadas a base de reformas laborales, privatizaciones encubiertas de la sanidad y la educación, introducción en los marcos de la OTAN y la UE, pactos sociales con la patronal, creación de las autonomías artificiales en las que se dividió Castilla, rescates a la banca, etc… esta pseudoizquierda no puede merecernos ninguna confianza, no puede –y por supuesto, no quiere- liderar ningún proceso de cambios estructurales a favor de la clase trabajadora y del progreso de los pueblos; la experiencia acumulada en los últimos 40 años así nos lo demuestra.

Debemos dejar claro que no queremos reforma, sino Revolución; necesitamos un cambio de sistema mediante la ruptura democrática con el Régimen capitalista y monárquico del 78. Sólo mediante la construcción del socialismo podremos acabar con la actual situación de explotación a la que se nos somete como clase y como pueblo.

Y en ese proceso, la juventud debe tener un papel esencial. Es un reto que nos fuerza a mantener viva la llama de tantos hombres y mujeres que han dado su vida a lo largo y ancho del mundo hasta nuestros días. Tenemos la obligación moral de emplear nuestro potencial en cambiar las cosas, en derrocar este sistema que nos lleva a la extinción como pueblo y a la bipolarización social entre quienes explotan, roban y humillan y quienes somos explotad@s, robad@s y humillad@s.

Debemos ser conscientes también que a medida que avance este proceso la criminalización se ceñirá más sobre nosotros/as. Sus ataques, lejos de desmotivarnos, deben hacernos ver que el camino escogido es el correcto, que su crítica no esconde más que el miedo, miedo a la conciencia de clase, miedo a la conciencia de pueblo; miedo, en definitiva, a una clase organizada y que sabe qué es lo que debe hacer para emanciparse.

Por todo esto, ante la actual situación, los y las jóvenes de Castilla apostamos por el socialismo como programa político y económico que nos impulse a superar el actual sistema depredador de acumulación y explotación capitalista.

Que el recuerdo de la lucha internacional del proletariado nos de fuerzas para seguir combatiendo al capitalismo desde todos los pueblos del mundo.

¡Viva la lucha de la clase obrera!
¡Viva Castilla libre, socialista y feminista!
Proletari@s de todos los países, ¡unámonos!