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viernes, 5 de diciembre de 2014

6 de diciembre: No a la constitución española. Si encierran nuestros sueños, cerramos sus instituciones.

Extraído de http://www.juventudrebelde.org/index.php?mact=News,cntnt01,detail,0&cntnt01articleid=1038&cntnt01returnid=56

 

6 de diciembre: No a la constitución española. Si encierran nuestros sueños, cerramos sus instituciones.
Las calles de nuestro pueblo reflejarán este día un festejo institucional, empresarios y políticos se fundirán en miles de abrazos y apretones de manos, escenificarán así su alegría por aquel pacto blandido bajo el miedo que aniquiló nuestros sueños. Ese pacto convertido en cuento, que durante décadas, tratándonos como niños/as, nos contaron una y otra vez, para que nos quedáramos tranquilos/as, contentos/as. Un cuento escrito por aquellos/as, que masacraron y enterraron en cunetas a nuestros/as compañeros/as, y quienes legitimaron nuestra derrota.

Un cuento llamado “Constitución española”, que garantiza el derecho de los de arriba a explotar al pueblo trabajador, a negarle su capacidad de decisión, y criminalizar sus respuestas ante tal situación. Un cuento que trata de emular a ciertos textos sagrados e inmutables a la hora de reprimir los derechos de las mujeres, trabajadores/as o pueblos a decidir su futuro, cubierto con grandes palabras en favor del pueblo, que siempre quedan en eso, palabras; como muestra el hecho que frases, como "derecho a una vivienda digna", "trabajo digno", nunca las asociemos a derechos conseguidos sino a reivindicaciones por conseguirlos.

Pero ya nos cansamos de cuentos y falacias, y hemos decidido emprender el camino para materializar nuestros sueños, el camino hacia nuestra libertad. Por ello si encierran nuestros sueños, nosotros/as sus instituciones.

La juventud castellana no está dispuesta a convertirse durante otros 40 años en el arma arrojadiza contra nuestros/as compañeros/as, vascos o catalanes, no está dispuesta a ser utilizada en una lucha en favor de los terratenientes, patriarcales y explotadores, que hacen de nuestro pueblo una despensa de inmigración forzosa y masifican alguna de nuestras ciudades, donde las zonas populares superan el 50% de paro juvenil, y convierten nuestra tierra en un vertedero nuclear.

Por ello hacemos un llamamiento a la juventud a auto-organizarse, porque sólo la organización coordinará nuestra rabia de forma que los muros de su opresión se conviertan en añicos, es hora que empiece a prender por toda Castilla la llama de la rebelión comunera, de enfatizar aún más los lazos con el resto de pueblos de este estado, para terminar con este régimen del 78, y poder empezar a construir nuestros distintos procesos de liberación social, nacional y de género.
Porque como decía Pablo Neruda: “Queda prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños”.
Si encierran nuestros sueños, cerramos sus instituciones.

Derecho a decidir como pueblo, como género y como clase.

Yesca, la juventud castellana y revolucionaria

 Fotos de Tetuán:













Para ver las fotos de otros puntos de Castilla entrar en: http://www.juventudrebelde.org/index.php?mact=News,cntnt01,detail,0&cntnt01articleid=1038&cntnt01returnid=56

viernes, 31 de octubre de 2014

Son tiempos de organizarse, son tiempos de luchar. ¡Tetuán rebelde!

Extraído de http://www.juventudrebelde.org/index.php?mact=News,cntnt01,detail,0&cntnt01articleid=1033&cntnt01returnid=56

No son tiempos de pasotismo. No son tiempos de conformismo. No son tiempos de permanecer impasibles mientras la clase política nos roba a manos llenas, mientras los bancos siguen obteniendo grandes beneficios a la vez que echan a familias de sus casas o mientras a l@s jóvenes nos hacen cada día más difícil estudiar con los recortes en Educación o nos imponen precariedad laboral y paro. No son tiempos de ser indiferentes mientras a los pueblos se les niega serlo, se les impide la capacidad de ejercer sus derechos o se les impone un modelo cultural basado en el consumismo. No son tiempos de seguir permitiendo que las mujeres sigan sufriendo un modelo social discriminatorio y que las impide ser dueñas de su cuerpo. No son tiempos de limitarnos a esperar a que llegue un mesías encumbrado por los medios del sistema que supuestamente nos salvará si le votamos en alguna de las elecciones. Es tiempo de organizarse y luchar, aquí y ahora, desde nuestra realidad más directa y cercana, nuestros barrios. Pero eso requiere de todo nuestro esfuerzo, de todo nuestro empeño, y el papel de la juventud como sujeto político es primordial. L@s jóvenes vivimos condiciones específicas y por tanto es imprescindible ofrecer nuestro propio enfoque a la lucha revolucionaria para poder dar respuesta a nuestras necesidades, lo cual requiere que nos organicemos por nosotr@s mism@s, requiere que tod@s y cada un@ de nosotr@s aportemos nuestro granito de arena. Además, consideramos que la realidad social que vivimos viene determinada por la cuestión de clase, nacional y de género, lo cual nos hace posicionarnos como socialistas, castellanistas y feministas como alternativas al capitalismo, al españolismo y al patriarcado respectivamente por ser modelos de opresión.

La organización y la lucha se hacen imprescindibles y es donde encontraremos las soluciones a los problemas vivimos. La Historia demuestra que es el camino para avanzar hacia una sociedad más justa, ya que todas las conquistas sociales y victorias se han logrado a base de pelearlas en las calles. Ejemplos concretos de que la lucha da sus frutos los hay desde las revoluciones a los derechos laborales conquistados gracias a duras movilizaciones obreras. O sin irnos muy atrás en el tiempo tenemos ejemplos en nuestra propia tierra como la paralización de las obras en el barrio burgalés de Gamonal por la movilización en las calles o en Madrid en nuestro propio barrio, Tetuán, cuando un grupo neonazi fue echado en un mes de un edificio que habían ocupado denominado como “Hogar Social” gracias principalmente a la presión social provocada por el antifascismo madrileño.

Organizarse y luchar día a día en las calles y en los barrios no es una opción para la juventud, es una necesidad.

Tetuán rebelde. Joven ¡pasa a la acción.

Yesca – Asamblea de Tetuán




 

miércoles, 1 de octubre de 2014

#9N: Nuestra obligación con la democracia. Nuestra obligación con nuestro pueblo


#9N: Nuestra obligación con la democracia. Nuestra obligación con nuestro pueblo.


En la tarde de ayer, 29 de septiembre, conocíamos la sentencia del Tribunal Constitucional español sobre la “suspensión cautelar” de la Ley de Consultas de la Generalitat catalana y del decreto de convocatoria del 9 de Noviembre. Una medida que se ha tomado con una rapidez proporcional al miedo que genera todo este proceso en el seno del Régimen español. Una vez más, el Régimen demuestra la incapacidad que tiene para asumir cualquier tipo de demostración de la voluntad popular. Lo hemos repetido una y mil veces; el Estado español es una institución carente de garantías democráticas y lo demuestra constantemente, más aún ahora que el modelo del 78 ha entrado en su fase terminal. Por ello, y por comprender el carácter colaboracionista que históricamente ha tenido la burguesía catalana, cada vez más sectores del pueblo catalán van asumiendo que la única vía para ejercer el derecho de autodeterminación que les corresponde como pueblo es la vía de la desobediencia.

En las próximas semanas vamos a poder presenciar un proceso de lucha de líneas entre una burguesía catalana que se encuentra contra las cuerdas y una sociedad civil catalana cada vez más convencida de la necesidad de ejercer la desobediencia como herramienta para garantizar su derecho a decidir. Los sectores más conscientes del pueblo catalán tienen claro que el proceso no puede dejarse en manos de quiénes han formado parte imprescindible del proyecto "nacional" español ya desde el siglo pasado, pues éstos intentarán salvaguardar a toda costa sus intereses de clase y llevar el proceso hacia una vía muerta. Hasta el momento actual, la correlación de fuerzas parece ser favorable a llevar hacia delante el proceso, y las primeras reacciones no se han hecho esperar: la Asamblea Nacional Catalana ya ha conseguido más de 30.000 voluntari@s para sacar las urnas a la calle el día 9N, y esperan conseguir una cifra de 100.000. Por su parte, las organizaciones estudiantiles agrupadas en la plataforma Estudiants9N, en la que participa el sindicato de la Esquerra Independentista, el SEPC (con presencia mayoritaria en todas las universidades públicas de los Países Catalanes) han convocado ya una huelga estudiantil de 48 horas en contra de la prohibición del TC. Desde nuestro punto de vista, el papel de la Esquerra Independentista va a ser fundamental para que la consulta se realice el día 9N, ya que el tiempo va a demostrar una vez más que son estas organizaciones, y no otras, las únicas que van a ser consecuentes con el proceso. Vemos como una vez más, la lucha ideológica entre Ruptura y Reforma, entre legalidad y legitimidad en este caso, se sigue visualizando en cada lucha concreta que pone en riesgo a un Régimen del 78 más que agotado ya.

En todo este contexto, va a ser imprescindible la solidaridad desde Castilla y desde el resto de pueblos bajo jurisdicción del Estado español con el pueblo catalán: es nuestra obligación con la democracia. Lo venimos advirtiendo hace tiempo; la caída del Régimen va a traer consigo la caída de toda esa izquierda que no sepa superar sus contradicciones internas, especialmente las referidas a la cuestión nacional, de la misma manera que, como ha declarado la CUP, el proceso soberanista se ha llevado por delante el modelo autonomista y corrupto del “Pujolismo”. Aprovechamos de nuevo la ocasión para preguntar a todo ese espectro de organizaciones que conocemos como “izquierda española” o “estatal”, qué piensan hacer ante la vulneración de los derechos legítimos del pueblo  catalán; el silencio y la ambigüedad ante esta cuestión (y ante otras cuestiones vividas con anterioridad en el caso vasco) es una evidente muestra de complicidad con un modelo de Estado español nacionalista y negador de la libertad de los pueblos. En este sentido, los argumentos infantiles ya no sirven, la izquierda debe aprender a analizar los hechos y ser coherente con los mismos. No nos cansamos de repetirlo: la independencia no es el fin, sino el medio, y esto lo sabe bien el pueblo catalán, el mismo que se moviliza contra los desahucios, la corrupción, las reformas educativas, por los servicios públicos, etc. Por todo ello, hacemos un llamamiento a la militancia de esas organizaciones a reflexionar sobre el tema y a exigir un posicionamiento firme y coherente desde dentro para hacer a esas organizaciones dignas de llamarse izquierda. Estamos deseando ver cómo se pone en práctica ese punto olvidado de vuestros estatutos que habla del derecho de autodeterminación de los pueblos.

Respecto a nuestro pueblo, estamos convencid@s de que nos encontramos ante una oportunidad histórica para Castilla; la oportunidad que perdimos durante la Transición al carecer de organizaciones políticas castellanistas revolucionarias asentadas. El 9N debe trascender, y va a trascender, las fronteras catalanas. Por las características estructurales del Estado español, es más que probable que el proceso catalán sea la punta de lanza, el inicio del fin del Régimen del 78 y debemos estar a la altura para asegurar un resultado beneficioso también para Castilla; es nuestra obligación con nuestro pueblo. En ese sentido, vamos a tener un arduo trabajo; paralelamente al proceso de construcción nacional que venimos realizando desde el castellanismo, se nos suma una tarea de urgencia, la de la lucha ideológica. Y no estamos hablando sólo de desenmascarar y denunciar la propaganda mediática anticatalana a la que está siendo sometido nuestro pueblo para erigirlo en baluarte del españolismo, sino sobre todo, estamos hablando de continuar profundizando la lucha entre las posiciones reformistas y rupturistas en el seno del movimiento popular. Es urgente acabar con el predominio ideológico de la izquierda reformista (y nacionalista) española. Es urgente que se empiece a hablar sin tapujos de la cuestión nacional castellana, como  necesidad política ante el panorama que se nos viene encima. Y es urgente que mucha militancia fuera de las organizaciones del Movimiento Popular Castellano, salga del armario y exija un posicionamiento al respecto en sus propias organizaciones.

Por último, queremos hacer hincapié en la necesidad de salir a la calle en las próximas semanas para demostrar el apoyo castellano al pueblo catalán, pero también para seguir luchando por un proceso que asegure una ruptura democrática en Castilla. El pueblo catalán nos está recordando una vez más que la desobediencia al Régimen es necesaria, que la mayoría de las conquistas sociales que hemos arrebatado a la clase dominante a lo largo de la historia de nuestros pueblos se han conseguido desde la calle, mediante la presión popular, y pocas veces desde la institucionalidad.  En un momento en que parece que esto se está olvidando, conviene recordar que la calle, la construcción de poder popular, es imprescindible para cualquier proceso de cambio político, económico o social. Nadie nos va a regalar nada, y mucho menos, como dice la máxima feminista, vamos a desmontar la casa del amo con las herramientas del amo.

Que el pueblo catalán tenga claro que en Castilla cuenta con el castellanismo revolucionario como aliado en esta lucha. Porque de lo que haga el pueblo trabajador catalán también depende el futuro del pueblo trabajador castellano.

¡El 9N se vota sí o sí!

 

martes, 17 de junio de 2014

Mural contra el españolismo en Tetuán

Extraído de http://juventudrebelde.org/index.php?mact=News,cntnt01,detail,0&cntnt01articleid=978&cntnt01returnid=56


Todo proyecto político necesita una base ideológica que lo sustente. El Estado Español no es una excepción. Se trata del proyecto político de la clase dominante que le permite implantar e imponer sus intereses en el territorio bajo el que tiene jurisdicción. Es una herramienta de la que se sirve el sistema capitalista para poder perpetuarse gracias al conjunto de elementos que componen dicho Estado. Y por supuesto que esa clase dirigente y por extensión este Estado necesita legitimarse entre el conjunto de la población para seguir existiendo. Es aquí cuando entra el juego el españolismo. Se trata de la afirmación del hecho “nacional” español, que en la práctica es la legitimación conceptual necesaria para que exista el Estado Español y por tanto para la clase dirigente pueda seguir materializando sus intereses. Esta afirmación del hecho “nacional” español se hace en base a una desnaturalización de parte de los elementos culturales de algunos de los pueblos bajo jurisdicción del Estado Español y se presentan como algo característico y propio del conjunto. En el caso de Castilla, el ejemplo por excelencia sería cuando al idioma castellano se le cambia el nombre y se le llama español. Y esto contrasta, por ejemplo, con que muchas de las expresiones de la cultura tradicional castellana se ven desplazadas por la influencia del modelo cultural consumista de la globalización, posibilitado en gran medida en nuestra tierra por las políticas que desarrolla el Estado Español. La afirmación del hecho “nacional” español y por tanto la promoción del españolismo tiende a negar la identidad de las diferentes naciones bajo jurisdicción del Estado Español, entre ellas Castilla.


El españolismo es la ideología del sistema, que de forma totalitaria intenta imponerla en todos los ámbitos de la vida. Se pone de manifiesto en el Sistema Educativo en el que se promueve una visión de España en términos nacionales; Se ve en los documentos que definen al Estado Español, como por ejemplo la Constitución Española de 1978, en la que se hace referencia a la “indisoluble unidad de la nación española”, la cual está garantizada por el Ejército y es en sí mismo una negación de la plurinacionalidad que hay en el Estado Español; Se ve en los discursos de la clase política, que animan en cuanto pueden a exaltar de manera chovinista el sentimiento español y a colocar sus banderas españolas hasta en los lugares más insospechados mientras la problemática social que nos hacen vivir día a día se acentúa; O se ve en el ocio y muy especialmente en el deporte que se desnaturaliza y convierte en un negocio como por ejemplo el fútbol y muy en concreto con la selección española de fútbol en competiciones como los Mundiales o Eurocopas, que se ha convertido probablemente en el medio más fructífero del que se vale el poder para promover el españolismo.

Esta omnipresencia del españolismo la vemos hasta en el ámbito religioso. Es el caso del arzobispo de Toledo Antonio Cañizares, que hace unos años animaba a rezar por la unidad de España, o el caso de la creación de la figura de la Virgen de las Victorias en una iglesia en el madrileño barrio de Tetuán. La figura de esta Virgen porta una bandera rojigualda en conmemoración de las victorias del Ejército español en Marruecos. Estos no son ni más ni menos que muestras de sacralización del españolismo, son ejemplos de sacralización de una ideología al servicio del sistema.

El españolismo es además un pilar central del fascismo que sufrimos en nuestra tierra. El argumento de España como unidad de destino en lo universal ha sido una constante en dicho movimiento político. La defensa de España es a lo que recurre el fascismo para justificar su existencia, y es la bandera española la que llevan los fascistas. Y el sistema capitalista históricamente ha tenido en el fascismo una herramienta de represión contra el pueblo y contra los movimientos políticos disidentes. El sistema capitalista hoy recurre al españolismo para imponerse, para negar a los pueblos su existencia, sus derechos, destruir su identidad y desplazar su cultura. Recurre al españolismo para reprimir a l@s que luchan porque van contra el “bien de España y la paz social”, recurre al españolismo para arrebatar al pueblo su poder de autogobierno y que sea el Estado el que ostente el poder sin que nada pueda salirse de sus parámetros, como queda reflejado en la Constitución falsamente democrática. Y eso es exactamente en lo que consiste el fascismo, por eso afirmamos que españolismo es fascismo.

Desde Yesca pensamos que para luchar contra este sistema hay que romper con la ideología que lo sustenta, lo cual requiere romper con los argumentos que nos da el españolismo, implica pura oposición hacia éstos. Pero consideramos que no puede hacerse en abstracto, que hay que ir a nuestra realidad concreta, donde no caben ambigüedades ni medias tintas, porque sino no se dan soluciones eficaces. Y no ser parte de la solución es ser parte del problema. Por eso desde Yesca no sólo negamos y luchamos contra el reconocimiento del hecho “nacional” español, sino que a partir de nuestra propia realidad socio-cultural afirmamos y reivindicando la identidad de nuestra tierra, Castilla. Reivindicamos y luchamos por que el pueblo trabajador castellano se constituya en sujeto político soberano, legítimo y revolucionario para decidir sobre los problemas que le afectan, para ser dueño de su propio futuro y como hecho de gran potencial para el cambio social frente al sistema por ser en nuestra opinión la manera adecuada de atender las necesidades específicas para la lucha contra el sistema capitalista.
¡Españolismo es fascismo!
Castilla libre.


Yesca - Asamblea de Tetuán


miércoles, 30 de abril de 2014

Vuestro sistema no es democracia. ¡Todo el poder al pueblo!

Extraído de http://juventudrebelde.org/index.php?mact=News,cntnt01,detail,0&cntnt01articleid=936&cntnt01returnid=56

Paro, explotación, precariedad, falta de perspectivas laborales, subidas de tasas, recortes de derechos, falta de recursos, imposibilidad de emancipación… ¿Te suena? Si eres joven seguro que sí, es nuestra realidad cotidiana. Es el día a día que nos impone a la juventud el sistema capitalista en el que vivimos.

Toda esta situación de absoluta precariedad que como jóvenes sufrimos en nuestras condiciones de vida no se da porque sí. Tiene una serie de personas responsables que las provocan y son todas aquellas que tienen intereses objetivos en que el sistema capitalista siga vigente. Responsable es la patronal y los empresarios, responsables son los banqueros y su usura profesionalizada, responsables son los especuladores y responsable es la clase política con sus grandes partidos al frente. El PP con todos sus recortes, privatizaciones y políticas reaccionarias es en el ámbito de la política uno de los grandes pilares de sustentación del capitalismo, es su pata derecha. Pero no podemos engañarnos ni mirar hacia otro lado, este sistema tiene una pata izquierda que necesita para mantenerse en pie y que con un discurso “social” enmascara políticas que responden a los intereses del propio capitalismo. El PSOE de manera hipócrita dice defender los derechos de la población, pero con su social-liberalismo desarrolla una práctica política que a lo largo de los años se ha materializado en cosas tan llamativas como recortes de derechos en reformas laborales conquistados a través de duras luchas obreras, legalización de las ETT y por tanto promoción de un empleo totalmente precario, criminalización y represión de revolucionari@s, defensa de la monarquía o promoción del españolismo como ideología dominante legitimadora de este Estado. Haciendo seguidismo del PSOE están los grandes sindicatos vendidos UGT y CCOO o partidos socialdemócratas como IU. Todas estas opciones autodenominadas de izquierdas cumplen una clara función social de desmovilización de la clase trabajadora. Se autoproclaman como la solución a nuestras problemáticas sociales pidiendo el apoyo del pueblo en periodos electorales. De esta manera intentan canalizar el descontento social planteando que así se cambiarán las cosas pintándonos su sistema electoral como sinónimo de democracia. Pero su sistema no es democracia porque democracia es que la gente decida directamente sobre sus asuntos, democracia es que todo el poder es del pueblo y a día de hoy quien tiene el poder no es el pueblo, son los grandes empresarios, son los banqueros y es la clase política.

Lo cierto es que no son la solución porque son parte del problema. No son la solución porque no buscan una ruptura con el origen de las problemáticas que sufrimos como clase social. Se limitan a buscar una reforma del propio sistema que mejore nuestras condiciones de vida en diversos grados, pero esos problemas seguirán ahí, seguirán reproduciéndose. No podemos conformarnos con las migajas del capitalismo, no podemos admitir un sistema de explotación a cambio de unas supuestas comodidades que se basan en el consumismo. No podemos aceptar un sistema en sí mismo injusto. La solución a la precariedad que sufre la juventud y en general la clase trabajadora está en romper con este sistema, está en la lucha obrera y revolucionaria. No está en votar a esa izquierda reformista, está en organizarnos barrio a barrio, pueblo a pueblo. Señalémosles y luchemos contra ell@s porque también son culpables. No permitas que te sigan engañando, no permitas que te sigan explotando.

Su sistema no es democracia. ¡Todo el poder al pueblo!
Tetuán Rebelde. Joven ¡Pasa a la acción!


Yesca - Asamblea de Tetuán




lunes, 25 de noviembre de 2013

Todos los días son 25 de Noviembre

Comunicado de Yesca ante el 25 de Noviembre y fotografías de acciones llevadas a cabo por parte de la asamblea local de Tetuán.


http://juventudrebelde.org/index.php?mact=News,cntnt01,detail,0&cntnt01articleid=817&cntnt01returnid=56


Todos los días son 25 de Noviembre

El 25 de Noviembre es el día en que se conmemora la lucha contra la violencia dirigida a las mujeres por razón de serlo. Las hermanas Mirabal, militantes contra la dictadura de Trujillo en la República Dominicana, fueron encarceladas, violadas y asesinadas por los esbirros del general el 25 de Noviembre de 1960, como tantas decenas de miles de personas que combatieron contra aquel régimen, como no, auspiciado por los EEUU. Es por ello que se eligió simbólicamente este día.

Bien entrado el Siglo XXI, las mujeres siguen siendo humilladas, sometidas y violentadas únicamente por su sexo alrededor de todo el mundo, con mayor o menor gravedad dependiendo de valores culturales, religiosos, políticos, económicos, etc., pero siempre manteniendo la tendencia general: la plena vigencia del patriarcado como estructura social milenaria que nos acompaña desde lo más oscuro de los tiempos.

Algunos aspectos del patriarcado son los mismos de siempre, solo que agravados por la acción o inacción, según el caso, de un gobierno ultra que siempre va con las tijeras de la mano: el mantenimiento de las agresiones verbales, psicológicas o físicas, la trata de mujeres para abastecer el mercado esclavista de la prostitución, la desigualdad de oportunidades y derechos reales pese a una legislación garantista pero vacía, las grandes aportaciones de la “ciencia eclesial” sobre la familia, etc. De especial importancia es la negación del derecho a decidir de las mujeres sobre su cuerpo y maternidad, que reduce a tres las causas para el aborto: violación, riesgo de la madre o riesgo del niño. Volvemos al pasado, al aborto clandestino en el extranjero.

Otros aspectos del patriarcado, sin embargo, se reciclan en el tiempo. Por ejemplo, las nuevas tecnologías permiten el desarrollo de formas de comunicación virtual que en ocasiones sirven para humillar, insultar, vejar y/o amenazar a las mujeres además de ser una herramienta de sometimiento a un control exhaustivo de las relaciones de pareja, y que much@s jóvenes no perciben como un peligro. Otra cuestión sería la hipersexualización de la vida cotidiana y el fomento de una falsa libertad sexual de la mujer (que la induce a ser un mero objeto de consumo), que son el lavado de cara a la postura contraria e igual de dañina que tantos años mantuvo el capitalismo en conjunción con la Iglesia: la de la castidad conyugal. Así, los patéticos “privilegios” que han conseguido las mujeres de esta hipersexualización social se pueden resumir en entrar gratis a las discotecas para ser utilizadas como ganado atrayente de un público masculino, protagonizar anuncios en los que no sabemos si el producto en venta es el objeto o es la mujer que lo acompaña, o ser empleadas de cara al público en función de su imagen corporal como reclamo. Tristes “privilegios” a los que, sin prisa pero sin pausa, acceden cada vez más hombres en una vorágine demencial de superficialidad sin límites, de absoluta comercialización de la sexualidad.

Como jóvenes, nos preocupa especialmente la extensión y reproducción de los roles de género, de los estereotipos, de la adoración de ídolos y de la normalización o banalización de los diferentes tipos de la violencia de género entre nosotr@s. Es por ello que insistimos en la prioritaria necesidad de una educación no sexista, en el acceso a una cultura que no esté articulada en torno a lo que es para un público masculino y lo que es para uno femenino, en el imperante cambio de mentalidad reproducida generación tras generación. Nosotr@s hemos decidido romper con el “siempre ha sido así y siempre lo será” y atacar con todos nuestros medios a quienes sustentan la opresión de género o de orientación sexual. Por tanto,  no vamos a permitir que nuestras hijas nazcan esclavas, sumisas o dóciles, ni tampoco que nuestros hijos crezcan como dominantes o chulos déspotas. El futuro será de equidad y respeto o no será.

Maltratadores, violadores, machistas, acosadores, proxenetas, mafiosos… ¡estáis acabados!

¡Todos los días son 25 de Noviembre! ¡Castilla feminista!

 
Fotografías realizadas por la asamblea local de Yesca en Tetuán.














martes, 19 de noviembre de 2013

Entrevista a Yesca en La Haine


http://www.lahaine.org/index.php?p=73184

La Haine entrevista a Yesca: "Madrid es una ciudad clave en la batalla por tumbar este régimen" 

 "Para que exista una salida obrera a la crisis la hegemonía de la izquierda reformista se debe romper"


En octubre la organización Yesca, que se define como juvenil, castellana y revolucionaria, respondió con una notoria acción a los actos nazis institucionales llevados a cabo en el municipio madrileño de Quijorna. Desde La Haine nos pareció una buena oportunidad para hablar con ellos y de paso tocar otros temas de actualidad.

La Haine.- Con relación a lo sucedido en Quijorna, ¿podéis contarnos de primera mano los motivos que os llevaron a realizar la acción y qué consecuencias ha tenido?

Yesca.- Al conocer los sucesos de Quijorna nuestra reacción fue de tal indignación que decidimos que era necesario dar una respuesta rápida para impedir que ese tipo de actos quedasen impunes, y creemos que estas respuestas nos corresponde darlas a la juventud castellana, sin esperar nada de las instituciones. La Ley de Memoria Histórica de 2007 pudo suponer un avance legal, pero a la hora del cumplimiento se queda corta, debido precisamente a que esa memoria histórica ataca de manera directa a las raíces del actual Régimen político; 6 años después, los pueblos y barrios de Castilla siguen repletos de simbología y nomenclatura fascistas, mientras las autoridades pertinentes se lavan las manos con la excusa de la falta de presupuesto o la poca prioridad del tema. Un hecho flagrante fue que el PSOE de Quijorna tardase sólo unas horas en emitir un comunicado de repulsa a nuestra acción, cuando si se creyesen sus propias leyes les correspondería a ellos exigir la desaparición del monolito fascista de su pueblo.

Por todo ello, desde Yesca pensamos que debe ser el propio pueblo el que asuma la tarea de borrar de la vista toda la simbología fascista, pero no con la mirada puesta únicamente en honrar la memoria de quiénes padecieron el fascismo en el pasado, sino sobre todo, con la vista puesta en el futuro y en la caída de éste Régimen heredero del franquismo. Llevamos años realizando este trabajo, como se pudo comprobar en el placa-placa de 2009, o en el ataque a la estatua ecuestre de Franco en Madrid, por parte de Izquierda Castellana, entre muchos ejemplos de acciones. Podemos decir que fuimos de las organizaciones pioneras en Castilla en la denuncia de la simbología fascista, y pensamos seguir haciéndolo de ahora en adelante, porque un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro.

LH.- El pasado 28 de septiembre alrededor de 8.000 personas salieron a la calle en Madrid convocados a través de la consigna “Jaque al Rey”. ¿Qué valoración hacéis de esta movilización?

Y.- Como ya expresamos en nuestro comunicado público, para nosotr@s la movilización del 28S fue un éxito respecto a las expectativas que había marcado la propia Coordinadora 25S y al avance político del discurso rupturista. La convocatoria consiguió el apoyo de más de 100 colectivos y organizaciones políticas de todo el Estado y la presencia de más de 8.000 personas, a pesar del boicot mediático, la criminalización y la represión desmesurada que se cebó especialmente con el Bloque Juvenil Anticapitalista. Esto no hace más que demostrar la fragilidad del actual Régimen, el miedo a un discurso de ruptura con el mismo y a una juventud que cada vez demuestra estar más y mejor organizada para luchar por su presente y su futuro. Lamentablemente, la intensa lluvia y la presión policial impidieron el objetivo de llegar hasta la Plaza de Oriente, pero las ganas de luchar en contra de este Régimen fueron patentes en todo momento.

Es necesario también entender el carácter de la movilización, ya que no se trataba de una lucha sectorial más, sino de una movilización estratégica y con una elevada carga política. El Jaque Al Rey representa la culminación de un proceso de maduración del movimiento popular en los últimos años, hacia posiciones que apuestan por la clara Ruptura con el Régimen postfranquista actual, avalado por la Constitución del 78. Este proceso asusta por igual a los sectores izquierdistas, que suelen desconfiar de la capacidad del pueblo, y a los sectores de la izquierda reformista, que ven peligrar su sillón pero que necesitan hacerse la foto. Es evidente que el discurso y la práctica de la Coordinadora 25S han conseguido generar muchas contradicciones dentro de la izquierda y eso se comprueba en los posicionamientos que toma cada organización al respecto.

Para nosotr@s, esta movilización representa un antes y un después en el movimiento popular, pues creemos que el único camino posible hacia la construcción de una alternativa socialista en nuestro pueblo pasa por la ruptura con este Régimen, derrocar la monarquía e iniciar un proceso constituyente en manos del pueblo trabajador castellano, reconociendo el derecho a la autodeterminación del resto de naciones del Estado y los procesos constituyentes que ya están poniéndose en marcha en sus respectivos territorios. No posicionarse claramente en estas cuestiones es firmar la sentencia de muerte de cualquier organización política con voluntad transformadora.

LH.- ¿En qué situación se encuentra el proceso de desarrollo de la cultura castellanista en Madrid actualmente? ¿Se está perdiendo cada vez más o bien está en proceso de recuperación?

Y.- En primer lugar hay que diferenciar dos términos que a veces se confunden. Por un lado tenemos la cultura castellana de Madrid, la cual es un hecho innegable, fruto de una historia de más de 900 años, a pesar de que en estos 30 años de autonomía se haya querido difuminar mediante el intento de generar ese sentimiento “madrileñista” separado del resto de Castilla y mediante la marginación total de todo tipo de muestras culturales propias del país. Tener que explicar esto a alguien nos resulta ridículo, ya que la castellanidad de Madrid la recoge hasta el propio Estatuto de la CAM, pero tristemente el invento autonómico ha hecho mella en la identidad de la gente. Por otro lado está la conciencia nacional, que es lo que hace a un pueblo sentirse parte de él y tener una voluntad de existir políticamente. En ese sentido, hay que reconocer que Castilla, para las clases dominantes, ha sido baluarte del españolismo más rancio. Esto se debe a que históricamente no hubo una burguesía nacional fuerte capaz de liderar un proceso de concienciación nacional que fuese más allá del regionalismo, como sí lo hicieron las burguesías de otros pueblos del Estado; el único intento de realizar algo así tuvo lugar durante la Revolución de los Comuneros y fue totalmente aniquilado. Esto hace que en Castilla los únicos agentes de desarrollar ese proceso son las clases populares, lo que hace que la construcción del mismo vaya a ser obligatoriamente proceso revolucionario y de clase, que se inició durante la Transición con el surgimiento del castellanismo revolucionario. Actualmente, nos encontramos en un contexto de crisis del Régimen, que se traduce en una descomposición del Estado español, y ante la necesidad política de aclarar el marco territorial donde se mueven los movimientos políticos.

Castilla para nosotr@s no es sólo una realidad histórica, sino un proyecto político nacional y de clase que se contrapone a la hegemonía ideológica y política burguesa representada en el nacionalismo español. Se trata además, de una necesidad política, por las condiciones concretas del Estado español, de dirimir cuál es el marco de desarrollo de la lucha de clases en el que nos movemos. En el Estado español, la ruptura con el actual Régimen político pasa obligatoriamente por el reconocimiento del derecho de autodeterminación de los pueblos. En el caso de Madrid, creemos que hay un evidente problema dentro de la izquierda de esa falta de identidad colectiva y de asumir un marco propio de lucha, que se demuestra tan necesario y útil para la misma. Un buen ejemplo de ello es la necesidad constante de la izquierda revolucionaria en Madrid de buscar referentes en las izquierdas independentistas de los pueblos (CUP, SAT, Izquierda Abertzale, etc.) e intentar establecer vínculos solidarios con estos movimientos, pero ¿se puede ser solidario con estos movimientos que buscan la independencia frente al Estado español, asumiendo el marco territorial y el discurso político del nacionalismo español? Creemos que esta contradicción no responde solamente al hecho de haber asumido el discurso nacional de la burguesía (o el de las burguesías regionalistas: “todo es España menos Galeuscat”), sino sobre todo a una falta de análisis y a un desconocimiento importante sobre nuestra realidad nacional, que se traduce en un desmesurado autoodio. Y es que hay quienes querrían poner un muro alrededor de la M40 para no tener que mirar a su alrededor y conocer la realidad de su tierra. Sin embargo, la negación de la problemática nacional y del reconocimiento de Castilla como pueblo sólo contribuye a alargar en el tiempo esa conjunción de intereses capitalistas que llaman España; la izquierda revolucionaria no debería permitirse esa falta de visión política. Esta cuestión la ampliamos en la “carta a la izquierda consecuente” que redactamos hace unos meses.

En resumen, entendemos que la construcción nacional es un proceso político necesario para la liberación social, pues el poder popular necesita estructurarse nacionalmente. Creemos que este es un proceso necesario e imparable, que se demuestra no sólo con nuestro importante crecimiento organizativo en los últimos años, sino con que a la práctica cada vez más colectivos y organizaciones de izquierda rupturista están asumiendo su necesidad. Lo que antaño pudo parecer un monopolio por parte de Yesca e IZCA, por suerte ya no lo es, y cada vez más personas se sienten representadas por la bandera comunera de Castilla, que no es la bandera de Yesca, sino la bandera de todos y todas las que queremos una Castilla libre; la de todos y todas las que estamos orgullosas de formar parte de un pueblo combativo que avanza día a día en la lucha hacia la construcción del poder popular.


LH.- En los últimos años habéis apostado por participar en el movimiento 15M y en las diferentes convocatorias de protesta frente al congreso, algo no siempre compartido por otras organizaciones y que en consecuencia, en el comunicado que habéis mencionado anteriormente, os ha llevado a animar públicamente a la izquierda consecuente madrileña a abandonar las “revoluciones de laboratorio”. Más allá de las diferentes posiciones existentes, ¿cómo valoráis particularmente la intervención de Yesca en este proceso? ¿Ha servido para que Yesca crezca como organización?

Y.- Desde un primer momento, desde Yesca tuvimos la suerte de saber analizar y entender el momento que se estaba viviendo y la potencialidad transformadora que tendría el mismo. Supimos que se trataba de algo sin precedentes, fruto de la necesidad de nuestro pueblo de dar una respuesta a las consecuencias que estaba teniendo la crisis capitalista. Podemos comprobar leyendo el comunicado que escribimos pocos días después que nuestro análisis era el acertado y que ese llamamiento que hicimos a participar humildemente en el movimiento, a aportar nuestra experiencia y a aprender de él, tuvo sus frutos evidentes. Dos años más tarde, nadie puede negar que, pese a sus limitaciones, el 15M ha revolucionado la vida política de Madrid y del resto de Castilla, afectando también al resto de pueblos del Estado.

Ahora bien, en ningún momento la intención de participar en las movilizaciones fue la de hacer crecer la organización. Si Yesca ha crecido desde entonces es debido a que se dan las condiciones concretas y al trabajo que realizamos como organización externamente, pero dentro de las asambleas populares nuestro trabajo ha sido y será el de intentar fortalecer el movimiento popular. Quien nos conoce sabe que siempre hemos rechazado el entrismo como herramienta política y que hemos sido capaces de trabajar en espacios unitarios de manera coherente a nuestros planteamientos. Haber acudido al 15M con ese tipo de intenciones, o buscando imponer nuestros criterios ideológicos quizás nos hubiera hecho crecer como organización, pero hubiera contribuido a debilitar el movimiento popular.

Por lo tanto, para quien se tiene que valorar si ha servido o no el 15M, es para el pueblo en general y para el movimiento popular en concreto. En ese sentido nosotr@s creemos que es más que evidente que sí; se han generado asambleas populares en todos los barrios y pueblos, se ha conseguido sumar a las luchas de decenas de miles de personas, ilusionar y ver factible el cambio, se han socializado consignas y reivindicaciones revolucionarias entre amplios sectores de la población y se ha conseguido realizar movilizaciones masivas contra el Régimen que no se veían desde la Transición. Como ya apuntábamos en el análisis que hicimos meses más tarde, la izquierda revolucionaria en general no supo estar a la altura de la situación y aprender de las lecciones útiles que nos daba el movimiento popular. Por una parte es lógico que después de años resistiendo en solitario, ante una increíble desmovilización popular tras la Transición y la caída del bloque socialista internacionalmente, esa izquierda se viese descolocada al ver aparecer un movimiento de masas de ese tipo. Pero l@s revolucionari@s, como ya dijimos entonces, no están en los laboratorios planeando experimientos, sino que deben estar con las masas y contribuyendo a que el movimiento popular avance. Y ese avance, en lo organizativo y político es más que evidente y ha ido en aumento, como se puede comprobar con el desarrollo de las movilizaciones que precedieron al Jaque Al Rey y como comprobaremos con las que vendrán en adelante.

LH.- ¿Cómo valoráis la respuesta social y obrera que en general se está dando desde Madrid a las medidas con que el gobierno gestiona la crisis económica capitalista?

Y.- Actualmente a nadie se le escapa que la respuesta social y obrera a la crisis está resultando difusa, tanto organizativamente como políticamente. Esto en parte es normal ya que partimos de cero, desde luchas defensivas hacia una ofensiva que es a lo que se tiene que pasar tarde o temprano. Que esto se dé, por desgracia no es una opción, sino una necesidad si queremos una salida obrera a la actual situación. Es por eso, que creemos que la prioridad ahora mismo es la de la construcción de un discurso y una alternativa política, más que centrarnos en las luchas sectoriales o concretas (las cuáles no se deben abandonar tampoco). Esa alternativa política pasa por la acumulación de fuerzas, por un proceso de unidad popular de carácter rupturista. Desde la Transición, el panorama político en Castilla ha estado hegemonizado por la izquierda reformista, la cual no sólo es incapaz de liderar un cambio real, sino que además intentará impedir que éste se lleve a cabo. El problema actual no es la gestión de la crisis que está haciendo el PP, ni se va a solucionar con una vuelta al poder del PSOE aupado por IU. Esto que puede parecer tan evidente para mucha gente, no lo es tanto para otra mucha, y va a ser importante dejarlo en evidencia: no buscamos un cambio de gobierno, buscamos un cambio de sistema político, económico y social.

Para que exista una salida obrera a la crisis la hegemonía de la izquierda reformista se debe romper, como ya se ha roto en otros pueblos del Estado, donde podemos ver cómo existe una mayor conflictividad política y social. El papel del reformismo es el de siempre: se manipulan y se venden luchas, se intenta alejar al movimiento popular de los objetivos estratégicos de ruptura, se le “marea” con la dispersión de luchas y convocatorias, se criminaliza a los sectores revolucionarios. El fin de esa hegemonía puede ocurrir a medio plazo; quizás no en el plano sindical por lo complicado de las características intrínsecas del mismo y por la dificultad del nuevo marco de lucha laboral que se crea actualmente con la precariedad generalizada, pero en el plano político sí, y de hecho ya está ocurriendo. La participación de los sectores rupturistas en todas las expresiones del movimiento popular va a ser imprescindible en ese proceso de concienciación política. Va a ser necesario abandonar todo tipo de recelos y buscar la confluencia táctica con diversos sectores, sin olvidar nunca por ello los objetivos estratégicos, y contribuir a generar ese poder popular que es la única vía que nos puede llevar actualmente a la caída de este Régimen.

Por último, creemos que hay que ser conscientes de la importancia de la centralidad política de Madrid en referencia a todo el Estado. Esto lo conoce de sobra el propio Estado y es por eso que la represión y la criminalización resultan tan desproporcionadas contra movimientos tan incipientes; no pueden permitir que levantemos cabeza. Madrid también es el lugar donde el reformismo empezó a desmantelar las luchas de la Transición, y será por lo tanto una batalla clave a ganar si queremos realmente tumbar este Régimen y construir un nuevo sistema.

Muchas gracias a l@s compañer@s de La Haine por entrevistarnos y por la labor contrainformativa que realizan desde hace años.

Viva Castilla libre, socialista y feminista

Yesca, la juventud castellana y revolucionaria

www.juventudrebelde.org

lunes, 14 de octubre de 2013

12 de Octubre ¡Nada que celebrar! ¡Mucho que luchar!

12 de Octubre: la caída del Imperio

Un año más, atendemos a la vergonzante celebración del 12 de Octubre, día en el que, bajo el eufemismo de la “Hispanidad”, el nacionalismo español conmemora la conquista e invasión del continente americano. Un año más, el Régimen llenará las calles de banderas españolas y desfiles militares, haciendo las delicias de los cachorros de la ultraderecha y de los viejos nostálgicos de la Dictadura.

Desde Yesca llevamos años combatiendo esta “celebración” que entendemos que enlaza a la perfección el racismo, el franquismo y el nacionalismo español inherentes a la idea de Estado que tiene la burguesía para los pueblos y la clase trabajadora bajo su jurisdicción.

Se trata de una celebración racista, ya que menosprecia y ridiculiza a los pueblos originarios de América, aniquilados, expoliados y aculturados por la ocupación hispánica, y por lo tanto supone una ofensa contra todos estos pueblos que a día de hoy se siguen defendiendo del neocolonialismo español y europeo. Se trata de una celebración franquista, que mantiene el espíritu y las formas de lo que antaño se nombraba como “Día de la Raza”, añoranza militarista que el Régimen tenía de ese Imperio pasado, el cual no sólo supuso la invasión de América, sino también la ruina económica y la progresiva desintegración política de Castilla, por parte de una Corona cada vez más entregada a sus asuntos imperiales. Se trata de una celebración españolista, que recurre al nacionalismo como cortina de humo ante la política de agresiones que sufre la clase trabajadora, imponiendo una ideología excluyente que niega el derecho a decidir de nuestros pueblos y los trata de enfrentar; la ideología de falso patriotismo de quienes nos enseñan banderitas mientras venden nuestra soberanía económica a los organismos financieros internacionales.

Ante esta celebración decrépita, anclada en un pasado que sólo fue glorioso para l@s de siempre, creemos que la juventud castellana debe mostrar su rechazo a la misma y su voluntad de construir un presente y un futuro en clave progresista para nuestro pueblo. El 12 de Octubre no es sino una muestra más de la mentira que supuso la Transición y de la necesidad existente de Ruptura con la Constitución del 78, basada en la legalidad golpista y en el continuismo franquista. Basta como ejemplo los lamentables hechos sucedidos recientemente en el municipio madrileño de Quijorna, con la exposición franquista en las aulas de un colegio y el homenaje oficial ante el monumento a los “caídos por España”. Por nuestra parte, preferimos rescatar la otra memoria, la de la historia heroica de lucha de la clase trabajadora por la libertad y contra el fascismo. Quede nuestro recuerdo para el comunista y brigadista internacional Oliver Law, primer afroamericano estadounidense en comandar una unidad de tropas blancas, caído en combate precisamente muy cerca de ese municipio.

Debemos recordar que los comuneros y comuneras fueron ya en su día l@s primer@s en luchar contra este Imperio, durante la Revolución comunera contra Carlos V, ejemplo además que se trasladó a América Latina, sirviendo de base para las luchas de l@s primer@s comuner@s latinoamerican@s, antecesores-as de la lucha por la Independencia. Hoy, cinco siglos después, l@s comuner@s del siglo XXI seguimos luchando contra esta Monarquía heredera del franquismo y del imperialismo español. Por suerte, estamos asistiendo a los últimos coletazos de una maquinaria capitalista, el Estado español, a la que los trabajadores y trabajadoras debemos dar el golpe de gracia definitivo. De ello depende que podamos construir un futuro digno para nuestro pueblo.

Frente al racismo, la solidaridad de clase. Frente al franquismo, la Ruptura con el Régimen y su Constitución. Frente al españolismo, la construcción de una Castilla libre y comunera.

12 de Octubre, ¡nada que celebrar! ¡Mucho que luchar!

Yesca, la juventud castellana y revolucionaria


Pintadas realizadas por la asamblea de Yesca Tetuán:






















domingo, 25 de agosto de 2013

Carta a la izquierda consecuente madrileña

 

Carta a la izquierda consecuente madrileña

Con el paso de los años y la experiencia acumulada, uno se va forjando la impresión de que cualquier izquierda que no reconozca y acepte como punto de partida la plurinacionalidad del Estado español está castrada, abocada al precipicio del fracaso. Cuando hablamos de nuestra tierra esto tiene especial gravedad, porque carecemos de una masa social -y de referentes políticos que la agrupen- que sea capaz de reconocer a Castilla como sujeto político, social, cultural y territorial concreto, pese a los lógicos y sanos debates sobre la cuestión nacional que quedan pendientes de resolver; la lucha es en sí misma pura contradicción.
Muy poco a poco, entre las sensibilidades de izquierda en Castilla se ha venido desarrollando esa idea básica que considera a nuestro pueblo como uno más, idea que ya no es ni debe ser nunca más patrimonio de un par de colectivos ni exclusiva de sus militantes. Aún así, todavía estamos peor que antes de la Transición; sonroja ver el material propagandístico de la socialdemocracia en los momentos previos al proceso autonomista, pues entonces hasta el PSOE tenía más claro el hecho diferencial castellano que lo que hoy lo tienen los más feroces críticos del sistema en nuestra desestimada tierra.
A la hora de preguntarnos por la desarticulación de la conciencia nacional en Castilla no se nos ocurre mayor causa que la “cuestión madrileña”. A cerca de ello es sobre lo que versa esta reflexión que queremos lanzar a la izquierda consecuente castellana, y en especial a la rica y plural izquierda madrileña.
1083 fue probablemente el año en que Madrid se incorporó al ente político castellano tras la conquista de Alfonso VI; exactamente 900 años después, en 1983 nuestros enemigos de clase inventaron de la nada la artificial autonomía -aunque hay que decir que no es menos artificial que sus inmediatas vecinas, las otras autonomías castellanas. En estos últimos 30 años han sido capaces de esconder debajo de la alfombra del olvido 900 años de nuestra historia e identidad y de normalizar completamente su proyecto, no solo entre gente políticamente poco afín a todo pensamiento crítico, sino también entre la izquierda más consciente, combativa y reflexiva. Para hacernos una idea, cada uno de estos últimos años plagados de traiciones y humillaciones al pueblo trabajador han pesado como 30 periodos de 30 años (30 x 30 = 900) a la hora de borrar los lazos entre el territorio madrileño y el resto de nuestro pueblo. Sería una curiosidad graciosa si no estuviéramos hablando del exterminio planificado del hecho nacional castellano.
Pero como el lector sagaz comprenderá, no es del Madrid medieval de lo que queremos hablar, cuestión la histórica, por cierto, que gravita en torno al principal argumento para rehusar Castilla: cuantas veces habremos oído que: “Castilla ya no existe, era un viejo reino que hoy huele a polvo; y en el caso de existir, existe más allá de las fronteras de Madrid”. Este ‘argumento’, unido al tópico de que “Madrid es una isla cosmopolita en un mar de pueblerinos” nos hiere profundamente a los castellanos no madrileños, especialmente a aquellos que somos del medio rural. Pero como decíamos, preferimos hablar de la Transición y del Régimen que surge en estos años tras la muerte de Franco, porque aún hoy –casi diríamos que ahora más que nunca- hablar de esto es hablar de nuestro presente y de nuestro futuro.
¿Por qué la izquierda consecuente, que se plantea valientemente todo lo que surge de la pactada Transición y de una Constitución que consideramos obsoleta se vuelve muda a la hora de analizar el proceso de creación de las autonomías, más concretamente sobre las castellanas? Y decimos que específicamente las castellanas porque de las antiguas entidades territoriales, las nuestras fueron las únicas que se vieron modificadas hasta dejarlas irreconocibles. ¿Son más legítimas estas autonomías que la propia jefatura y entramado del Estado? ¿Acaso un tema tan serio como el modelo territorial del Estado español, cocinado en las ollas de los partidos del régimen y sobre cuyo proceso jamás se nos consultó, no es lo suficientemente interesante para prestarle atención? ¿Se tiene miedo de abordar esta cuestión o es que no tenemos nada que decir al respecto? Se dice que quien calla otorga; nosotros decimos que ya se ha otorgado al enemigo demasiado, ya se le han hecho demasiadas concesiones, también en este ámbito de la lucha que es la liberación nacional.
Pero siguen aflorando las preguntas. ¿A quién benefició la partición de Castilla? ¿Somos incapaces de hacer una reflexión serena sobre la trascendencia que tuvo para el capitalismo y el españolismo la desarticulación de este nuestro pueblo? ¿Lo consideramos una casualidad, algo que el Régimen dejó al azar? ¿Se puede llegar a pensar que la creación de la autonomía madrileña fue una decisión bienintencionada para favorecer la calidad de vida y el acercamiento de la administración a una población heterogénea por su procedencia y en constante crecimiento?
Nuestras humildes respuestas son que Castilla fue dividida a conciencia, preventivamente si se desea, para ofrendarla al proyecto del españolismo, para sacrificarla a la idea de la unidad de destino en lo universal de España. En Castilla se favorecía así el sentimiento único, sumiso a España, centrípeto y opuesto por naturaleza a la disidencia centrífuga, en especial hacia el pueblo catalán. Había precedentes para cimentar estos ladrillos y fueron empleados con astucia; mientras, el pueblo castellano no estuvo a la altura de las circunstancias, huérfano de agentes políticos que reivindicasen la identidad progresista de Castilla. Treinta años después no podemos hacer un balance distinto; si la función de las autonomías hubiera sido mejorar la calidad de vida, acercar a la ciudadanía la administración, desarrollar y garantizar el futuro para esta tierra, etc., se podría decir que su proyecto habría fracasado, pero puesto que consideramos que su función principal fue la de ponernos todas las trabas posibles como pueblo y generar confusión sobre nuestra identidad, conviene reconocer que las autonomías cosecharon un gran éxito como narcótico.
Hoy, cuando se ha avanzado de manera sincera en la comprensión de la plurinacionalidad del Estado y se ha articulado una respuesta desde la izquierda que gira alrededor del derecho de autodeterminación de los pueblos, queda mucho por debatir y clarificar.
En primer lugar, consideramos que no se puede defender tal derecho en abstracto desde Madrid, y en conjunto, desde Castilla. La de un pueblo que no se reconoce a sí mismo es una palabra poco fiable, cuanto menos, por poco estudiada. El internacionalismo exige el reconocimiento recíproco de los pueblos, como la solidaridad de clase exige que quienes la practican tengan esa conciencia de hermandad entre trabajadores/as. Expresar la solidaridad de Madrid a Euskal Herria, como tantas veces se ha visto, equivale a expresar la solidaridad de una ciudad -o de una provincia o autonomía- hacia un pueblo al que sí se reconoce una condición que nos negamos a nosotr@s mism@s; son categorías diferentes, a las que hemos decidido plegarnos, someternos. ¿O es que a l@s castellan@s no nos hace falta patria, pese a que suspiramos por la suerte que tienen otr@s de sí tenerla?
Nos encontramos entonces ante la declarada orfandad de l@s revolucionari@s castellan@s que hablan de la liberación de los pueblos sin ser capaces de distinguir cual es el suyo. Nos preguntamos cómo cada revolucionari@ resuelve esa contradicción en su seno. Quizás es que la fórmula expuesta en la Constitución del 78 tiene más predicamento del que creíamos, y se acepta la farsa de que en el Estado hay “nacionalidades y regiones”, esto es, hay territorios específicos que juegan en diferentes divisiones y que no se exponen en igualdad de condiciones, como si unos pueblos fueran más naciones que otros, o tuvieran culturas cualitativamente superiores. Evidentemente, lo que hay detrás de estos títulos es la concesión a regañadientes de parcelas de reconocimiento a los pueblos que son capaces de comprenderse a sí mismos como tales, y las sobras –las simples regiones- nos las quedamos los que nos venimos conformando con ser el alma de España por los siglos de los siglos. Sin embargo, esta fórmula jerárquica nos parece profundamente reaccionaria e impropia de la izquierda, incluso contraria al internacionalismo.
Que el sentimiento castellanista sea menor que la conciencia nacional subjetiva que han desarrollado otros pueblos no significa que tenga que ser directamente ignorado por los movimientos revolucionarios, ni contrapuesto maniqueamente con otras prioridades. El revolucionario tiene que analizar su realidad en sus más amplias perspectivas, y comprender que, al igual que la lucha de clases existe aunque amplias capas de la clase trabajadora no tengan plena conciencia de sí mismas, los pueblos existen de manera objetiva pese a que los sujetos que en ellos viven no asuman o no quieran asumir su existencia. La voluntad de ser, la conciencia subjetiva, es lo que luego ayudará a colocar a los pueblos en el camino de su emancipación y soberanía, pero no es la conciencia ni la voluntad lo que produce o da existencia a los pueblos.
A veces hemos oído defender que Castilla no existe porque la mayoría de l@s castellan@s no tienen sentimiento nacional, dando a entender que el argumentador apoyará la existencia o no de nuestro pueblo -o de otros bajo los mismos parámetros- en función de su mayor o menor aceptación popular, y no en función de un análisis de la realidad. Eso se llama oportunismo, colocar la vela al viento que mejor sople; pero este barco tiene que ser de remos, se mueve con nuestro esfuerzo. Tenemos el derecho de exigir a la izquierda respetuosa con los pueblos que se defina de una vez, que deje de moverse en una cómoda ambigüedad que es nociva para nuestro pueblo y genera confusión sobre la existencia o inexistencia de Castilla como sujeto. Si Madrid no es Castilla, entonces Castilla no existe y la nación de los solidarios madrileños con los pueblos del mundo no es sino España; sin embargo, si Madrid es Castilla, entonces podemos empezar a debatir acerca del encaje y la convivencia de nuestro pueblo con el resto de nuestros primos peninsulares con los que tanto compartimos. Este es el enigmático silogismo que la izquierda española no consigue o no quiere resolver.
En cuanto a la cuestión de las prioridades en la lucha, que es otra de las escusas para no abrir la Caja de Pandora de la liberación nacional de los pueblos, consideramos que no hay nada más prioritario que acabar con este régimen;  defender la castellanidad de Madrid y nuestra existencia como pueblo es un excelente avance en esa dirección, que nos sitúa en nuestro lugar en igualdad con otros pueblos y cuestiona todo el proyecto de la burguesía española.
Seremos sincer@s. Que Madrid es Castilla y que Castilla es uno de los pueblos bajo jurisdicción del Estado español nos parecen cuestiones tan evidentes que casi nos cuesta explicarlas. Para lo primero creemos que sobra con leer libros de historia, con mirar un mapa de la autonomía enclavada en el corazón de ambas Castillas, con sentir la cultura tradicional de Madrid, con visitar sus pueblos y hablar con nuestros mayores. Por eso y porque ya hay muchos documentos escritos al respecto no abundaremos en esta cuestión. Somos plenamente conscientes de la especificidad de Madrid, que como toda metrópoli, tiene sus innegables peculiaridades sociales, económicas, organizativas y culturales. Igualmente, somos conscientes de las especificidades de Londres, Jerusalén, Caracas o Sevilla sin olvidar jamás que hablamos de grandes urbes enmarcadas en Inglaterra, Palestina, Venezuela y Andalucía. Es una cuestión de justicia que el pueblo castellano tome conciencia de sí mismo de una vez por todas, especialmente en los lugares donde se esconde bajo toneladas de cemento nuestra identidad y se nos apabulla con ese falso cosmopolitismo impulsado por la globalización que arrincona nuestras tradiciones, también las de lucha.
Sentimos si alguien se siente defraudad@: a juicio de algunas personas, Castilla no tiene tanto pedigrí como otros pueblos, no es tan cool ni se caracteriza por su exotismo, pero aún así es nuestro pueblo, al que desconocemos profundamente, infravaloramos, subestimamos y encuadramos entre los marcos de los más falsos tópicos imaginables. Los pueblos se construyen día a día, y nuestra miserable Castilla de hoy puede ser un faro de esperanza y dignidad en el día de mañana, como ya lo fueron otros pueblos que nada tenían de envidiables antes de la llegada de l@s dign@s.
x Jorge, militante de Yesca

miércoles, 15 de mayo de 2013

Madrid es Castilla 2013

Comunicado de la campaña Madrid es Castilla de 2013 y fotografías realizadas en la A1 entrada a Madrid  por parte de la Asamblea de Yesca de Tetuán.






 
PESE AL CAPITALISMO ESPAÑOL, MADRID ES CASTILLA

Un año más desde las asambleas de Yesca en Madrid se está llevando a cabo la campaña de concienciación y reivindicación Madrid es Castilla. Mucho se ha hablado y muchos textos hemos publicado sobre el tema en los últimos años, haciendo análisis y demostrando como la castellanidad del pueblo madrileño en estas tres décadas ha sido sistemáticamente robada, ocultada y aniquilada por parte del capitalismo español y por la creciente oligarquía madrileña que vio como el 25 de Febrero de 1983 sus anhelos chirniguiteros se hacían realidad, creando una Comunidad Autónoma que sirviese de conejillo de indias y de búnquer político para las políticas neoliberales que hemos venido sufriendo por parte del PSOE y sobre todo el PP en estos 30 años de falsa autonomía.

Vivimos en una mal llamada Comunidad Autónoma, dependiente en realidad de la voluntad de la burguesía madrileña y española, así como de la troika franco-alemana, cuyas políticas se cristalizan en recortes salvajes de los servicios públicos y en empobrecimiento cultural y económico de la propia población madrileña. Tratando de alienarnos con todos sus medios, la parafernalia simbólica de la CAM se nos impone a través de televisiones públicas y privadas, prensa escrita y digital, edificios públicos, etc. representada por la bandera de la Comunidad Autónoma, -a pesar de todo carmesí de Castilla, ya que la vergüenza debió hacer mella en sus conciencias- la cual está omnipresente en todo aquello que pertenezca a la provincia, anulando toda referencia a la castellanidad de los pueblos de Madrid. Se trata de hacer publicidad de una “madrileñidad” que por más que intenten no tiene cabida para muchas y muchos de las que formamos parte esta provincia madrileña. Si hay una palabra que resuma estos 30 años de autonomía irreal en Madrid es Imposición: Imposición a través de la identificación de madrileñismo con españolismo, de una identidad inexistente y que no es la propia de Madrid.  Imposición de unas políticas económicas neoliberales que han utilizado a Madrid como el laboratorio de políticas que luego se han llevado a cabo en el resto del Estado Español. Imposición de una cultura de ladrillazo, casposa y reaccionaria, destinando fondos para la protección de eventos como los toros y sevillanas, mientras se ahogan y silencian todas las expresiones culturales populares donde lo castellano de Madrid sale a relucir. Imposición de un marco jurídico-administrativo ajeno al sentir mayoritario de la población. Es necesario recordar que el Estatuto de Autonomía y la propia conversión de Madrid en autonomía, tuvo que ser autorizada por el Congreso de una forma especial, ya que no estaba previsto que así fuese, y que jamás ha sido sometida a referéndum por el pueblo madrileño, ni por los propios ayuntamientos; fue la casta política la que con apoyo de la Cámara de Comercio montó su parque empresarial; fueron ellos y nadie más quienes votaron y sancionaron la autonomía para Madrid.

Por todo esto hoy 15 de Mayo, día de San Isidro, y aprovechando que la burguesía madrileña trata de imponernos en este día esa “madrileñidad” inexistente, que busca presentar como algo aislado de lo castellano toda esta celebración de origen popular y campesino en la que el pueblo de Madrid y muchos pueblos castellanos celebran sus fiestas, desde las asambleas de Yesca en Madrid hemos decidido llenar las calles de reivindicación popular, reivindicando que Madrid es Castilla, para que la gente que hoy disfruta de sus fiestas pueda también ver la realidad en la que vive y que frente a las imposiciones del capitalismo español, nuestro pueblo, nuestra provincia seguirán siendo Castellanas.

Hoy como ayer, y ya son 30 los años de imposición y olvido que no han conseguido doblegar el sentimiento castellano de Madrid y nuestra propia cultura, seguiremos reivindicando que pese a los intereses del capitalismo español, ¡MADRID ES CASTILLA!

Asambleas de Yesca en Madrid

viernes, 8 de marzo de 2013

Feminismo, lucha de todas; mujeres en todas las luchas

Comunicado de Yesca con motivo del 8 de Marzo, día internacional de la mujer trabajadora.
Extraído de http://juventudrebelde.org/index.php?mact=News,cntnt01,detail,0&cntnt01articleid=651&cntnt01returnid=56

Feminismo, lucha de todas; mujeres en todas las luchas.

Hoy el calendario marca 8 de marzo. Ese día en que por arte de magia todxs somos feministas, y trabajadoras. Hoy salimos a la calle abanderando símbolos femeninos y colores morados. Hoy respetamos a nuestras compañeras, y nos respetamos. Hoy la calle es nuestra, el espacio político –en todos los sentidos- es nuestro. Hoy ocupamos ese diminuto espacio de apenas unas horas que el patriarcado parece haber llegado a cedernos, sin demasiada quejumbre.

La falta de resistencia que encontramos hoy, el ambiente amable, no es gratuito. La complacencia y autocomplacencia pasa necesariamente por que a media noche, agotado el espacio prefabricado para nuestro desahogo, acallemos al unísono nuestras voces, cual cenicientas ya desencantadas.

Pero sabemos que hemos estado ahí en las agendas políticas –las grandes, las que pesan y pisan-. Hemos estado ahí como sujeto de políticas infames, de recortes a-sociales y de pérdida de libertades. A nosotras también nos abaratan el despido y la contratación, nosotras también engrosamos las filas del paro. Nosotras tampoco tenemos acceso a una vivienda digna. A nosotras también nos quitan el derecho a una educación pública y de calidad, también nos quitan las becas. Nosotras tampoco decidimos sobre el futuro de nuestro pueblo, nuestra tierra también es invisibilizada. A nosotras nos quitan el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. A nosotras también nos convierten en jóvenes precarias. A nosotras también nos roban el futuro.

Pero somos luchadoras. No sabemos ni queremos callarnos. En el último tiempo hemos salido a la calle en mareas verdes, blancas o violeta, nos hemos jugado nuestro puesto en las huelgas, hemos sufrido y resistido la brutalidad policial y el acoso de su Estado de malestar. Hoy, sabemos de qué somos capaces.

Por eso es necesario que hoy no juguemos nuestro papel de cenicientas, que hoy no volvamos a nuestras urnas de cristal. Es nuestra responsabilidad hacer que hoy y todos los días se alce la voz del pueblo, que también es nuestra. Y ocupar codo con codo con nuestras compañeras y compañeros el espacio político que también es legítimamente nuestro: construyendo discurso, mundo y futuro.
En la organización y en la lucha, tanto como en la cotidianidad, se juega el resultado de nuestra batalla. Combate continuo al patriarcado, que además de oprimirnos, nos divide como clase trabajadora ninguneando y dejando fuera a toda una mitad. Es nuestra tarea que el silencio que esta noche inunde Castilla sea fingido, sea sólo un ensayo para que mañana la lucha estalle con más fuerza. Porque sólo un presente de lucha puede depararnos un futuro de esperanza.
Por un presente digno, y un futuro nuestro: ¡Compañeras a luchar!

Yesca, la juventud castellana y revolucionaria


Mural realizado en Madrid:


viernes, 22 de febrero de 2013

¡El 23F: A la calle todo el mundo!


Extraído de http://juventudrebelde.org/index.php?mact=News,cntnt01,detail,0&cntnt01articleid=633&cntnt01returnid=56




¡23F: A la calle todo el mundo!

A la calle, a reclamar lo que es nuestro. Hace casi treinta y dos años el general Tejero, con muchas incógnitas detrás, trató de llevar a cabo un golpe de estado, un golpe contra un sistema que emergía  y que ya en aquel entonces estaba podrido. Este sistema ya era en sí mismo un golpe contra los intereses del pueblo trabajador, que, hoy en pleno 2013 se enfrenta –nos enfrentamos- a otro golpe, esta vez no encabezado por militares, ni por políticos que utilizan el terror para que el pueblo claudique, hoy son hombres y mujeres con traje de chaqueta y maletín, con la cínica sonrisa de un sistema cruel:  hoy se trata de un golpe de aquellos que sólo entienden de cifras, de números y no de personas, de vidas o emociones.

Pero ya es hora de dejar de ser marionetas de la Historia para pasar a ser actores y actrices y constructores y constructoras de ésta, pero para ello es indispensable saber qué papel queremos jugar en la Historia, y qué influencia queremos tener como jóvenes en este proceso:

En un contexto donde el paro juvenil supera el 50%, donde las expectativas de empleo son una quimera y donde cunde el desencanto, ¿Queremos hacer cambios concretos que sólo solucionen problemas concretos?, o ¿Queremos cambios profundos que solucionen los problemas que nos afectan como clase, como pueblo y como género?

Para nosotros y nosotras la respuesta es clara, y humildemente, creemos que para la mayoría de nuestra juventud también: ha llegado el momento de enarbolar la palabra radical con orgullo, y hacer bandera tras ésta, porque radical significa ni más ni menos que ir a la raíz del problema, y es lo que ahora toca, por ello el fin de nuestra lucha no irá encaminado hacia cambios de gobierno, ni a elecciones anticipadas, ni a reformas de una Constitución obsoleta a la que los y las jóvenes castellanos nos sentimos atados y de la que no hemos sido partícipes.

Si bien pueden ser un paso, sólo son eso: pasos, a los que les deben seguir otros, hasta generar un proceso destituyente de las estructuras jerárquicas del Estado español, empezando por la más alta representación de éste, pasando por las cámaras alta y baja y destituyendo todo ese entramado de corrupción que afecta a casi toda la política del estado español, generando un proceso destituyente-constituyente que a la par que destituye, construya.

Un proceso constituyente horizontal y no vertical, un proceso constituyente donde el poder popular y su voluntad sean las bases y los únicos límites, donde las personas, las gentes de este pueblo, nuestros abuelos/as, nuestros/as jóvenes, nuestras mujeres y hombres tomen las riendas de su futuro, y decidan la forma de gobernarse, un proceso constituyente que como ya dijeran los comuneros en esta misma tierra en 1521, “Nadie sea más que nadie”, donde los trabajadores y los pueblos decidan en libertad su futuro. Un proceso que hoy parece una ensoñación pero que codo con codo, granito a granito, mano con mano estamos consiguiendo iniciar y que sin duda se convierte hoy en necesidad.

Por ello la juventud castellana y revolucionaria llama a acudir a las marchas del 23-F y a seguir construyendo movimiento popular que no rinda pleitesía a la reforma sino fidelidad al pueblo trabajador y luche por construir esa sociedad antagónica a la lógica capitalista donde la solidaridad, la igualdad y la equidad sean sus pilares básicos.

La historia llama a nuestra puerta compañeros y compañeras, es hora de unirse y de escribir nuestra historia, el futuro está en nuestras manos y será lo que nosotros y nosotras queramos.

Yesca, la juventud castellana y revolucionaria

martes, 12 de febrero de 2013

Contra el malinchismo político, o cómo tener expectativas de victoria y confianzas en nuestro pueblo

Contra el malinchismo político, o cómo tener expectativas de victoria y confianzas en nuestro pueblo.

Malinche fue una joven azteca que durante la invasión de los conquistadores en Méjico (que por cierto, se hizo mientras Castilla se desangraba en la Guerra de las Comunidades), sirvió en la pequeña corte articulada alrededor de Hernán Cortés haciendo las veces de intérprete y consejera, considerándose que ayudó a los “hombres barbados de blanca piel” a tumbar al Imperio Azteca traicionando a su propio pueblo (el cuál, todo hay que decirlo, no le había dado muy buen trato). Desde entonces, se conoce en tierras mejicanas como malinchismo aquella postura tendente a minusvalorar lo propio y a sentir admiración desmedida por lo proveniente de otras culturas, sociedades o pueblos. Tomamos este préstamo lingüístico del otro lado del charco como antónimo del también importado galicismo “chauvinista”, que se aplica a aquel que antepone lo propio por encima de todo lo demás, auténtico cáncer del patriotismo carente de internacionalismo.

¿Por qué hacemos referencia a esto? Consideramos que existe cierta desazón entre buena parte de las clases populares en Castilla ante las situaciones límite que se dan en muchas familias. Este pesimismo ha saltado también sobre alguna de la gente más organizada y combativa, que parece renunciar a creer que sí que hay solución y gente válida para salir adelante, para generar futuro, para dignificar nuestras vidas. No hay un gen que haga a los pueblos de la Península ser biológicamente más corruptos, chanchulleros o fascistas que nuestros vecinos del Norte, como parece que algunos medios quieren transmitir para hacernos concluir que no tenemos remedio; lo que ocurre es que durante décadas el sistema maquillado tras la muerte de Franco nos ha bombardeado mediáticamente con las bondades de esta cleptocracia mientras premiaba los comportamientos de cierta gentuza: de cacareados patrioteros de banderín rojigualdo con cuentas en los Alpes, de tertulianas de silicona metidas a política o de empresarios que se permiten dar consejos para “mejorar los indicadores económicos” mientras pagan el sueldo a sus empleados en negro. Ahora, después de casi 40 años en los que ha costado romper esta dinámica, al Régimen se le ha acabado el combustible, y la máquina entera se ha gripado. Cuando una casa está llena de basura, lo lógico es limpiarla a fondo, no seguir conviviendo con la mugre o mudarse a otra más limpia. Las respuestas se encuentran aquí, en la construcción de un modelo propio que desde la honestidad, la justicia social y la equidad se adecúe a nuestras necesidades.

La conjunción entre el desmoronamiento del modelo económico especulativo (que ha arrastrado al productivo) y el de las estructuras del régimen del Estado, teniendo en cuenta las experiencias históricas similares, abre un contexto inmejorable para la ruptura en clave revolucionaria, democrática y popular. Lejos de ser un momento para abandonar, lejos de caer en el reflujo movilizador, hay que redoblar esfuerzos para la consecución de nuestros proyectos políticos e infundir este ánimo allá a donde cada joven rebelde vaya.

El 23 de febrero, Madrid asestará un golpe a los auténticos golpistas que se sientan en el Congreso, a los mismos que programan declaraciones del presidente del Banco Central Europeo a puerta cerrada. Al pueblo no lo paran ni el miedo, ni las amenazas, ni las presiones. El cerco, los muros o las vallas son para las ovejas, y ya es hora de recordar que Castilla no es un pueblo de hombres ni mujeres cobardes, sino uno con gran tradición de lucha, y lo más importante, de victorias. Tengamos ilusión y compromiso, al final sabremos dar la respuesta que nosotr@s merecemos y ell@s tanto temen.
12 de febrero del 2013

jueves, 31 de enero de 2013

Los Miserables

Extraído de http://juventudrebelde.org/index.php?mact=News,cntnt01,detail,0&cntnt01articleid=581&cntnt01returnid=56



Los Miserables

Si Victor Hugo viviese hoy para re-escribir la obra literaria de los Miserables, seguro que no haría referencia con este término a las familias desahuciadas, a las personas enfermas que tienen que recorrer enormes distancias para ser atendidas por un médico, a los parados de “larga duración”, a la juventud formada que emigra sin desearlo o a las mujeres empujadas a prostituirse para pagar los libros del colegio de sus hijos. Sí, todas estas personas que conformamos las clases populares y trabajadoras somos miserables: no tenemos nada porque los de las cuentas en Suiza no nos han dejado nada. Pero tenemos algo que ellos no tienen y que hace que nuestra miseria material no alcance ni de lejos la gravedad de su miseria moral: tenemos toda la dignidad que a ellos les falta. Somos afortunados, porque pese a todo, en nada nos parecemos a ellos, a los verdaderos y auténticos miserables, y eso sí que sería descorazonador. El Partido Popular es un hampa organizado al que no le faltan extorsionadores ni matones a sueldo, una red enmarañada de clientelas donde se adula por un puestecillo al calor de algún barón provinciano o por un sobre en negro, una maquinaria voraz que se lo lleva todo en forma de multisueldos pagados gracias a la privatización de nuestros servicios públicos. Entre quiénes componen la estructura del Partido Popular, si se es inteligente no se puede ser una buena persona, y si no se es un miserable con todas sus letras, entonces es que no se fue precisamente el más listo de la clase.

Sus trajes de diseño, sus melenas engominadas, sus caros maletines de piel y sus áticos playeros de 400 metros cuadrados no pueden despejar el intenso olor a mierda que los delata allá donde van. Será esa peste a carroña en descomposición la que atrae a tanto buitre y a tanta hiena a sus filas, sino, no se puede explicar que la mayor mafia organizada del Estado, la Mafia de los Miserables indignos, sea la misma que lo gobierne.

Hemos expresado muchas veces que la corrupción es una cuestión inherente al Régimen surgido de esa gran estafa llamada Transición. Ya no hay retoque, apaño o reforma que valga. Sólo una ruptura con el sistema vigente y con la Constitución del 78 puede traer una transformación sustancial del panorama actual, y la situación es inmejorable en clave política para que demos el empujón que tanta falta hace. Estamos ante un cambio de Era donde aún la partida no se ha decantado hacia una salida que podría ser hacia la democratización y la justicia social o hacia la neofascistización del Estado. Hoy, la consigna de “Unidad Popular” tiene que ser mucho más que un término abstracto que todos reivindican y pocos practican; debe de ser una realidad tangible entre quienes apostamos por cambiarlo todo y pretendemos que la salida a la crisis del Régimen no se resuelva por la derecha, como ya ocurrió con el ocaso del modelo bipartidista del Regeneracionismo con la llegada de Primo de Rivera. Solo acumulando fuerzas con los numerosos sectores en lucha podemos inclinar la balanza a nuestro lado, y solamente evitando caer en las numerosas trampas y provocaciones que nos tiende un enemigo -y decimos bien, enemigo- que hasta hoy ha jugado sus cartas con mayores habilidades que el movimiento popular, tenemos posibilidades de victoria. Esa, como jóvenes y revolucionari@s, es nuestra responsabilidad histórica para con nuestro pueblo y nuestra gente, l@s miserables que conservan su dignidad intacta.

Yesca, la juventud castellana y revolucionaria