¡23F: A la calle todo el mundo!A la calle, a
reclamar lo que es nuestro. Hace casi treinta y dos años el general
Tejero, con muchas incógnitas detrás, trató de llevar a cabo un golpe
de estado, un golpe contra un sistema que emergía y que ya en aquel
entonces estaba podrido. Este sistema ya era en sí mismo un golpe
contra los intereses del pueblo trabajador, que, hoy en pleno 2013 se
enfrenta –nos enfrentamos- a otro golpe, esta vez no encabezado por
militares, ni por políticos que utilizan el terror para que el pueblo
claudique, hoy son hombres y mujeres con traje de chaqueta y maletín,
con la cínica sonrisa de un sistema cruel: hoy se trata de un golpe de
aquellos que sólo entienden de cifras, de números y no de personas, de
vidas o emociones.
Pero ya es hora de dejar de ser marionetas
de la Historia para pasar a ser actores y actrices y constructores y
constructoras de ésta, pero para ello es indispensable saber qué papel
queremos jugar en la Historia, y
qué influencia queremos tener como jóvenes en este proceso:
En
un contexto donde el paro juvenil supera el 50%, donde las
expectativas de empleo son una quimera y donde cunde el desencanto,
¿Queremos hacer cambios concretos que
sólo
solucionen problemas concretos?, o ¿Queremos cambios profundos que
solucionen los problemas que nos afectan como clase, como pueblo y como
género?
Para nosotros y nosotras la respuesta es clara, y
humildemente, creemos que para la mayoría de nuestra juventud también:
ha llegado el momento de enarbolar la palabra radical con orgullo, y
hacer bandera tras ésta, porque radical significa ni más ni menos que ir
a la raíz del problema, y es lo que ahora toca, por ello el fin de
nuestra lucha no irá
encaminado hacia
cambios de gobierno, ni a elecciones anticipadas, ni a reformas de una
Constitución obsoleta a la que los y las jóvenes castellanos nos
sentimos atados y de la que no hemos sido partícipes.
Si bien
pueden ser un paso, sólo son eso: pasos, a los que les deben seguir
otros, hasta generar un proceso destituyente de las estructuras
jerárquicas del Estado español, empezando por la más alta representación
de éste, pasando por las cámaras alta y baja y destituyendo todo ese
entramado de corrupción que afecta a casi toda la política del estado
español, generando un proceso destituyente-constituyente que a la par
que destituye, construya.
Un proceso constituyente horizontal y
no vertical, un proceso constituyente donde el poder popular y su
voluntad sean las bases y los únicos
límites, donde
las personas, las gentes de este pueblo, nuestros abuelos/as,
nuestros/as jóvenes, nuestras mujeres y hombres tomen las riendas de su
futuro, y decidan la forma de gobernarse, un proceso constituyente que
como ya dijeran los comuneros en esta misma tierra en
1521,
“Nadie sea más que nadie”, donde los trabajadores y los pueblos
decidan en libertad su futuro. Un proceso que hoy parece una ensoñación
pero que codo con codo, granito a granito, mano con mano estamos
consiguiendo iniciar y que sin duda se convierte hoy en necesidad.
Por ello la juventud castellana y revolucionaria llama a acudir
a las marchas del 23-F
y a seguir construyendo movimiento popular que no rinda pleitesía a la
reforma sino fidelidad al pueblo trabajador y luche por construir esa
sociedad antagónica a la lógica capitalista donde la solidaridad, la
igualdad y la equidad sean sus pilares básicos.
La historia llama
a nuestra puerta compañeros y compañeras, es hora de unirse y de
escribir nuestra historia, el futuro está en nuestras manos y será lo
que nosotros y nosotras queramos.
Yesca, la juventud castellana y revolucionaria